Tributo de las tres vacas - MEN

TRIBUTO DE LAS TRES VACAS. 

Breve Descripción:

Representantes del valle de Roncal (España) y del valle de Baretous (Francia) se reúnen cada 13 de julio en torno a la Piedra de San Martín, en el Collado de Ernaz, para recibir los primeros, de los segundos, el pago de un tributo de tres vacas.

Marco espacial:

Este bien se ubica geográficamente en el término municipal de Isaba (Valle de Roncal, Navarra), en la esquina nororiental de Navarra, sobre el mojón de piedra nº 262 que delimita España y Francia, así como el valle de Roncal y el valle de Baretous.
A escasos metros se sitúa, igualmente, el punto exacto donde confluyen los territorios de Navarra (España), Aragón (España), y Aquitania (Francia).
El cortejo de la delegación roncalesa tiene un recorrido aproximado de 100 metros, el que une la caseta de la Junta del Valle de Roncal, con la propia Piedra de San Martín, ubicada en el denominado collado de Ernaz, por la que desde 1973 pasa, a 10 metros, la carretera internacional que une ambos lados del Pirineo.

Marco temporal:

La ceremonia y rito que configuran este Bien de Interés Cultural, se celebra, y no se le ha conocido otra fecha desde que se tiene conocimiento de su existencia, cada 13 de julio.
En la actualidad (segunda década del siglo XXI) el programa es el siguiente:
- 11'00 h.- Celebración en el collado de Ernaz de una eucaristía concelebrada por los párrocos de Arette e Isaba.

- 11'45 h.- El alcalde de Arette procede a la presentación el acto, en español y en francés, explicando la historia y el desarrollo del mismo.

 

 

 


- 12'00 h.- Llegada de ambas delegaciones (primero los alcaldes de Baretous, y después los representantes municipales de las villas roncalesas de Isaba, Urzainqui, Uztárroz y Garde; acompañados del secretario de la Junta del Valle de Roncal; y acompañados también de una pareja por cada una de las siete villas roncalesas, ataviados con los trajes tradicionales. Simultáneamente aparece una tercera delegación, la de la villa oscense de Ansó, encabezada por su alcalde, y ataviados con los trajes tradicionales de ese valle, cuya función es la de ejercer de testigos y garantes del cumplimiento de este acuerdo. 
 

 

 

- 12'05 h.- Reunidas las tres delegaciones, y en presencia de otras autoridades presentes, se procede a la renovación del acuerdo mediante el ritual y ceremonial de las manos y de las frases de rigor, con la imposición de las manos sobre la Piedra de San Martín.

- 12'10 h.- Un segundo punto en el orden del día permite en ese momento hacer el nombramiento y juramento de los guardas que durante ese año han de vigilar el acceso y el uso de los pastos y de las fuentes.

- 12'15 h.- Firma del acta, sobre la Piedra de San Martín, en la que estampan su firma los representantes de las delegaciones de Baretous, Roncal y Ansó, así como otras autoridades o personajes de relevancia que estén allí presentes en calidad de testigos.

 

- 12'20 h.- Todos los presentes se trasladan al otro lado de la carretera en donde, en territorio baretonés, dentro de un cercado los vecinos de Baretous han dejado encerradas un grupo de vacas. Allí, el veterinario roncalés, procede al reconocimiento y selección de las vacas, después de haber inspeccionado sus dientes, sus cuernos y la limpieza del pelaje. Una vez hecha esta selección hay que decir que desde principios del siglo XXI ya no se procede a la entrega de las vacas, sino que se extiende, por parte de los baretoneses, un cheque por el importe de las mismas. Dos tercios son para Isaba, y el otro tercio cada año, en orden alternante, corresponde a una de las otras tres villas (Garde, Urzainqui y Uztárroz).

- 14'30.- Comida popular.

 

 

Breve descripción:

Representantes del valle de Roncal (Navarra, España) y del valle de Baretous (Bearne, Francia), con la presencia en calidad de testigos y de garantes, de los representantes de Ansó, se reúnen cada 13 de julio en torno a la denominada Piedra de San Martín (mojón 262 de la frontera franco española), en el Collado de Ernaz, para recibir los roncaleses, de los baretoneses, el pago de un tributo anual de tres vacas, sin mancha ni tacha alguna, de idéntico pelaje, astaje y dentaje.
La delegación roncalesa y la ansotana acuden con los trajes tradicionales de sus respectivos valles; mientras que los baretoneses visten traje normal, cruzado en el pecho por una banda de tela con los colores de la bandera nacional francesa. Los receptores de este tributo son las villas de Isaba, Urzainqui, Garde y Uztárroz; siendo la de Isaba la receptora de dos de las tres vacas (desde principios del siglo XXI, de su importe correspondiente), mientras que la tercera vaca se reparte en orden alternante, correspondiendo un año a Garde, otro a Urzainqui, y otro a Uztárroz.
El pago de este tributo, respondiendo a un programa previamente establecido, va precedido de un rito ceremonial, en torno a la mencionada piedra, en donde los baretoneses, preguntados por el alcalde de Isaba, manifiestan acudir dispuestos a pagar el tributo "como en años anteriores"; tras esta disposición un alcalde de Baretous coloca su mano sobre la piedra, sobre la de él coloca la suya un roncalés, y en ese orden y alternancia van superponiendo todos las manos, de tal forma que sobre todas ellas coloca la suya el alcalde de la villa roncalesa de Isaba, mientras que con la otra mano coloca encima de todas las manos su vara de mando. En ese momento el mandatario de Isaba proclama, en voz alta y clara, la expresión "Pax avant", a la que todos responden unánimente con la misma expresión; esto se repite tres veces seguidas. De esta forma, con las manos y con la palabra, cada año queda sellado el compromiso entre ambos valles vecinos de seguir cumpliendo la sentencia arbitral de 1375 que obligaba a los baretoneses a seguir pagando entonces el tributo perpetuo tal y como lo venían haciendo entonces desde tiempo inmemorial. 

Finalizado este ritual, se procede seguidamente al nombramiento y juramento de los dos guardas baretones y dos roncaleses, que son los que durante ese año se van a ocupar de controlar los accesos y usos de los pastos y fuentes de los parajes fronterizos en base a un acuerdo de uso ya establecido.
Seguidamente el secretario de la Junta del Valle de Roncal, utilizando la Piedra de San Martín como punto de apoyo, hace firmar a todos el acta de la ceremonia que se acaba de celebrar. La firman las tres representaciones presentes (roncaleses, baretoneses y ansotanos), así como, en calidad de testigos, cuantas autoridades o personalidades relevantes hayan acudido a presenciar la ceremonia.
Finalizado todo este proceso es cuando todas las delegaciones y autoridades asistentes se trasladan al otro la do de la carretera, en donde, en territorio baretonés, dentro de un cercado están las vacas que se presentan para la selección. Es allí donde el veterinario asignado por los roncaleses revisa las vacas, su astaje, pelaje y dentaje, hasta hacer una selección de tres de ellas.
Hasta principios del siglo XXI esas tres vacas eran trasladadas posteriormente a territorio roncalés (una vez que había pasado la línea fronteriza, se perdía todo derecho a reclamación por defecto de las mismas), pero desde esa fecha lo que se hace es, después de la selección de las vacas, extender un cheque por el importe económico de las mismas. Dos tercios de ese importe (y antes dos de las tres vacas) es para la villa de Isaba, mientras que el otro tercio se entrega cada año a una de las otras tres villas (Garde, Urzainqui, y Uztárroz).



Finalizada la ceremonia, es costumbre que por parte de ambos lados actúen grupos folklóricos, de música y baile principalmente. Igualmente, el collado de Ernaz se llena de puestos de venta y de promoción turística.
Una gran carpa acoge posteriormente la celebración de una comida popular, en cuyo menú colaboran roncaleses y baretoneses.

Orígenes:

El texto documental más antiguo que se conoce de esta ceremonia es la sentencia arbitral dictada y promulgada en Ansó en el año 1375. Ese texto, en su contenido, ya desvela que en aquél momento se desconocía desde cuando se venía pagando este tributo, utilizando expresiones ambiguas como "desde tiempo inmemorial", o "su origen se pierde en la noche de los tiempos". De aquella sentencia arbitral, lo que hoy queda son copias posteriores en los archivos de Pau, de Isaba, y en el Archivo General de Navarra.

El documento original más antiguo que se conserva es el acta de 1612, situada en el Archivo de la Junta del Valle de Roncal, que encabeza un lote documental correspondiente al proceso generado tras el impago ese año de dos de las vacas al no ser aceptadas por los roncaleses. Este lote de documentos permite documentar con todo detalle lo que fue una de las crisis más importantes que ha vivido esta ceremonia.

Por otro lado en el año 1427 se quemó el archivo del valle de Roncal, guardado entonces en la iglesia de Isaba, al sufrir esta villa un importante incendio que afectó a una parte mayoritaria de su caserío. El fuego acabó entonces con el original del acta de 1375 y con todos aquellos documentos que, de alguna manera, documentaban los posibles orígenes de esta ceremonia. Tras aquél incendio, los vecinos reaccionaron escribiendo en papeles todo lo que recordaban haber leido en los documentos quemados y perdidos. Es casi a mediados del siglo XVII cuando, tras los problemas derivados años antes de la ausencia de documentos, el escribano Juan Martín y Hualde decide hacer una recopilación de todos aquellos papeles del siglo XV y elabora un libro manuscrito titulado "Historia de la Val de Roncal". El propio autor de este trabajo remitió el libro a Madrid, a don Juan de Aguirre (natural de Uztárroz, igual que Juan Martín y Hualde), que se hallaba en la Corte de secretario del Rey, quien se ocupó de hacer una copia con letra renovada. De aquél original hace unos siglos que se perdió el rastro, no faltando quien lo ubicaba en Londres, pero lo cierto es que nunca más se ha sabido de él. Y de la copia se sabe que en el siglo XIX estaba depositada en el que fuera archivo de D. Ramón de Zaro y Ortega, Cronista y Rey de Armas del Rey Carlos III de Castilla y IV de Navarra. Esta obra ha sido localizada en la Biblioteca Nacional (Madrid); y en uno de sus capítulos narra "de cómo pasaron los cimbrios de Alemania y los Bearneses por el valle de Roncal de Navarra, por Isaba, y de los grandes daños, robos, e incendios que hicieron, como matando mucha gente, y quemando todas las casas y lugares, por los cuales se obligaron los baretonenses a pagar perpetuamente el tributo de las tres vacas".

Este texto anterior, como el hecho de que el Tributo de las Tres Vacas haya sobrevivido a la supresión de todos los tratados transfronterizos, u otros textos de diferentes siglos y procedencias, vienen a destacar el carácter perpetuo de este pago, confirmando con ello que se trata realmente de un tributo de guerra. Nunca un tributo compensatorio por el uso de pastos y de fuentes ha tenido carácter perpetuo, sino que ha estado condicionado al uso de estos.

El Ayuntamiento de Arette se ocupa de coordinar la presencia de los alcaldes del valle de Baretous, de garantizar la presencia de las vacas, de invitar a autoridades de esa vertiente, y la contratación de grupos folklóricos.
El Ayuntamiento de Isaba se ocupa de coordinar la presencia de los alcaldes de las cuatro villas receptoras del Tributo, de la contratación de la carpa para la comida, la contratación de grupos folklóricos, la invitación de autoridades, la localización de parejas (una por localidad) que van a servir con sus trajes de fondo para la ceremonia, y la gestión de las cuentas.
La Junta del Valle de Roncal se encarga de la preparación de la indumentaria tradicional correspondiente a la delegación de autoridades roncalesas, así como de la que van a vestir las siete parejas que representan a cada pueblo.
Y el Ayuntamiento de Ansó se ocupa de enviar cada año a una delegación que les represente.

Elementos / procesos:

- Ceremonia

Acto ritual que se celebra en torno a la Piedra de San Martín en donde los protagonistas son:
- Las autoridades del valle de Baretous. que acuden "como en años anteriores" a pagar el tributo.
- Las autoridades roncalesas de las villas de Isaba, Garde, Urzainqui y Uztárroz, que son las receptoras de ese tributo. Dos tercios del mismo corresponden a Isaba, y el otro tercio se lo lleva cada año uno de los otros tres pueblos.
- Las autoridades de Ansó, en calidad de testigos y garantes.


Conduce este acto el alcalde de Isaba siguiendo en todo momento las indicaciones del secretario de la Junta del Valle de Roncal. Es este alcalde quien interpela a los baretoneses sobre su disposición a pagar el tributo, y es él quien culmina con su mano y con su vara de mando el ritual de colocación de las manos sobre la piedra. Este ritual culmina con la proclamación, tres veces repetida, de ¡Pax avant!, ¡Pax avant!, ¡Pax avant!.

- Nombramiento de los guardas

Antiguamente, y durante siglos, las autoridades de los valles del Pirineo Occidental, al menos, mantenían un encuentro anual con las autoridades de cada uno de los valles fronterizos. El valle de Roncal celebraba este encuentro con los valles de Baretous, Ansó y Salazar. El orden del día de aquellas "Juntas" tenía tres puntos: oírse las quejas y buscar soluciones, compartir los problemas y las posibles soluciones a los mismos, y el nombramiento de guardas que vigilasen el uso de pastos y de fuentes. En el caso de la Junta entre roncaleses y baretoneses el orden del día tenía un cuarto punto, que era el pago de un tributo de tres vacas. A lo largo del siglo XVII y siguientes todas estas Juntas acabaron desapareciendo; tan solo pervivió, y pervive, la que mantienen roncaleses y baretoneses, siempre el 13 de julio, a causa del caracter perpetuo del tributo. Y esa junta mantiene dos puntos en el orden del día, uno de ellos, el más conocido, es el del pago del tributo, pero el otro punto, en el que poca gente repara, es el del nombramiento de los guardas, que durante ese año van a ser los responsables de vigilar y garantizar que en los pastos fronterizos, ubicados en territorio roncalés, entren los ganados de un lado y de otro, respetándose en todo momento las fechas establecidas para ello.

Así pues, en la misma Piedra de San Martín, dando continuación a la ceremonia que acaban de protagonizar los alcaldes, se procede al nombramiento de dos guardas por cada vertiente, quienes a su vez, protagonizan en un sencillo ritual en el que se sirven de sus varas, un juramento conjunto.

- Selección de las vacas

La ceremonia y rito que se vive en torno a la Piedra de San Martín se complementa, seguidamente, a escasos cincuenta metros, en territorio baretonés, con la selección, por parte del veterinario asignado por los roncaleses, de las tres vacas que van a servir ese día para pagar el tributo perpetuo a que están obligados los baretoneses.
Dentro de un cercado se introducen unas decenas de vacas. El veterinario, con la ayuda de los pastores, se introduce dentro y proceden a analizar los dientes de las vacas, los cuernos, y la piel de estas; de tal forma que, finalmente, entre todas ellas selecciona tres ejemplares con idéntico dentaje, pelaje y astaje, sin mancha ni defecto alguno.

Hasta hace unos años (primeros años del siglo XXI), después de esta selección se procedía a la entrega de las tras vacas seleccionadas; pero desde entonces, aunque se mantiene la ceremonia de selección de las vacas, lo que actualmente se entrega es un cheque por el importe económico de las mismas.

- Indumentaria

Los baretoneses acuden a esta ceremonia vestidos con traje, algunos de ellos con boina (bearnesa), y todos ellos cruzan su pecho con una banda de tela con los colores de la bandera nacional francesa. La incorporación de la mujer a los cargos municipales se traduce en que estas acuden a la ceremonia con trajes acordes a la tipología tradicional bearnesa.



Los roncaleses visten la indumentaria tradicional de su valle. Los hombres van ataviados con camisa blanca, chaleco roncalés, chaqueta negra roncalesa, zaragüelles, calzón negro, medias negras, y zapatos negros. Sobre todo, ello coloca la capa negra roncalesa y la valona blanca, prendas estas últimas que les identifican como regidores. El secretario del valle no es portador de la capa y de la valona; y si dentro de la delegación roncalesa hay algún concejal, este tampoco debiera de ser portador de esas prendas exclusivas de los alcaldes, si bien en los últimos años se ha visto algún caso incorrecto.

Al igual que pasa en Baretous, en estas últimas décadas las mujeres también han irrumpido en las corporaciones municipales. En este caso las mujeres roncalesas visten la indumentaria tradicional roncalesa propia de los días festivos, unas lo hacen en su versión de mujer recién casada, y otras en su versión de mujer de cierta edad, estas últimas todo de negro.
Los ansotanos acuden con los trajes tradicionales propios de este valle, tanto ellos como ellas. Se trata realmente de trajes muy antiguos, con varios siglos de antigüedad, que durante el año se conservan en el ropero municipal, bajo unas condiciones especiales de cuidados, temperaturas, almidonados, etc. El traje propio de alcalde, con un sombrero y una capa exclusivos de este cargo, solo sale del ropero el día de la exaltación del traje (último domingo de agosto), el día de la Junta de San Miguel (29 de septiembre, o domingo siguiente más próximo), y el 13 de julio (Tributo de las Tres Vacas).