Entorno - CIN - Ochagavía/Otsagabia

La Selva de Irati

Desde la regata de Arbanta, en Luzaide/Valcarlos, hasta los 2.019 metros del monte Orhi se extienden las 17.000 hectáreas de la Selva de Irati, en un terreno a caballo entre la media y la alta montaña en el Pirineo occidental.

¿Por qué selva? Quizá porque se trata de uno de los bosques más extensos y mejor conservados de Europa occidental. El haya es el árbol rey, si bien en la parte más oriental del bosque convive con el abeto blanco formando uno de los mejores ejemplos de hayedo-abetal del sur de Europa. Un bosque maduro, bien conservado y con árboles diversos, especialmente en la Reserva Integral de Lizardoia y las Reservas Naturales de Mendilatz y Tristuibartea, que en otoño se tiñe de mil colores brindando un magnífico espectáculo.

Menos de un centenar de picos dorsiblancos, una especie de pájaro carpintero en peligro de extinción, encuentran su refugio en estos bosques, al igual que otras especies amenazadas como el quebrantahuesos, la perdiz pardilla y el desmán del Pirineo, un pequeño mamífero de la familia de los topos que vive junto a las regatas limpias y claras.

Irati es, además, tierra de ardillas, murciélagos, martas y ciervos, que en otoño rompen la tranquilidad del bosque con el sonido gutural que emiten los machos en celo: la berrea. El río Irati que recorre el lugar se forma de la unión de Urtxuria y Urbeltza en las proximidades de la ermita de la Virgen de las Nieves. En sus aguas frescas, que reciben los aportes de barrancos y regatas, nadan truchas, barbos y madrillas, y buscan alimento el martín pescador y el mirlo acuático. Y las leyendas cuentan que también viven las lamias y Basajaun, el señor de los bosques.

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