Tres personas con discapacidad intelectual comparten desde esta semana una vivienda situada en el recinto del Centro Oncineda en Estella

El proyecto responde a alternativas al modelo residencial para una vida autónoma que impulsa el Departamento de Derechos Sociales

28 de octubre de 2020
Vista exterior de la vivienda.
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Tras unos meses de obras de acondicionamiento,  la que era la casa del conserje en el Centro Oncineda de Estella-Lizarra, se ha convertido en una vivienda compartida por tres personas con discapacidad intelectual quienes podrán llevar una vida autónoma e independiente, con los apoyos necesarios.  Las obras de acondicionamiento han tenido un coste de 79.572 euros y han sido sufragadas por el Departamento de Derechos Sociales.

El objetivo de esta iniciativa es ofrecer alternativas a los centros residenciales convencionales para personas con discapacidad o con enfermedad mental que promuevan su autonomía personal y el desarrollo de sus proyectos de vida independiente.  Esta modalidad, de “vivienda con apoyo”, incipiente todavía en la Comunidad Foral, sería un paso intermedio en la transición entre la residencia o piso supervisado, y una vivienda insertada en la comunidad.  

Este proyecto, como ha señalado la consejera de Derechos Sociales, Carmen Maeztu, “se encuadra dentro de la las líneas estratégicas del Plan de Discapacidad de Navarra 2019-2025, así como del Modelo de Atención centrado en la Persona, que plantea soluciones a la medida, adaptadas a las situaciones y deseos de cada persona. Un modelo por el que el Departamento está haciendo una importante apuesta en esta legislatura”.

Un espacio para la convivencia y vida autónoma, con apoyos

La nueva vivienda estará ocupada por tres varones, con edades comprendidas entre los 37 y 50 años. Dos de ellos  proceden del propio centro residencial y un tercero viene de su domicilio. Esta composición, facilita que la  dinámica de relación y convivencia sea de tipo familiar.

La casita, denominada “Ioar”, como un conocido monte de la zona,  dispone de 3 habitaciones individuales, planta baja, un salón comedor, cocina y un espacio exterior cubierto.

Teniendo en cuenta que las personas usuarias no precisan apoyo continuado por sus situaciones personales, puesto que desarrollan diariamente actividades laborales y ocupacionales fuera, contarán con atención puntual de una persona cuidadora y harán uso, en esta primera etapa, de algunos de los servicios del centro, como lavandería o cocina.

En paralelo, participarán en un programa de terapia ocupacional con el fin de adquirir las habilidades necesarias para una vida independiente, como las relacionadas con la vida doméstica (aseo personal, horarios, orden, limpieza, compras…), así como habilidades sociales, comunicativas e interpersonales orientadas a favorecer la convivencia diaria entre las personas que comparten la vivienda.

Con este programa se espera que también adquieran destrezas de otro tipo, orientadas a una vida independiente en el futuro, como son la toma de decisiones, la autonomía en los desplazamientos y el manejo y administración del dinero.

Respecto a los temas comunes entre los cohabitantes, una  reunión semanal valorará cómo discurre la convivencia, tratará de resolver los posibles conflictos que se puedan dar y abordarán aspectos de mejora en la relación.

En esta línea de búsqueda de alternativas residenciales, el Departamento de Derechos Sociales ha anunciado que se está habilitando también una vivienda en Tudela, en este caso insertada en la comunidad y para personas con grandes necesidades de apoyo.

Estas iniciativas contribuyen a “la desinstitucionalización de la atención y los cuidados, en espacios lo más parecidos a un hogar”, según ha apuntado la consejera Maeztu.