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Programa de prevención y control del SIDA en Navarra

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Introducción

Nadie podía pensar, que a finales del siglo XX, en plena era de los antibióticos de 3ª y 4ª generación, de las vacunas de ingeniería genética, de los transplantes de órganos, etc., una nueva enfermedad infecciosa iba a ser uno de los grandes retos de los sistemas de salud del mundo occidental. Cuando los objetivos de salud habían pasado de añadir años a la vida a los de añadir vida a los años, donde la prevención y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares y todo tipo de cánceres era hacia donde se dirigían los máximos esfuerzos, (es una enfermedad infecciosa la que nos recuerda nuestra condición de mortales, y por tanto, limitados). Cuando las enfermedades infecciosas seguían siendo un reto importante para países con renta per-cápita más baja y donde los sistemas de salud presentan deficiencias ostensibles.

Surge en el año 1.981 un nuevo proceso morboso que pone en situación de alerta a los sanitarios de Estados Unidos. Se trataba de una neumonía poco frecuente en varones jóvenes de raza blanca. En todos los casos que se presentaba esta neumonía, se acompañaba de una severa inmunodepresión que a su vez, era la causa favorecedora de que se presentara la neumonía. Procesos similares son diagnosticados por todo el mundo.

Ya en 1.982, los Centros de Control de Enfermedades de Atlanta (USA), definen esa situación como "Caso de SIDA". Definición que se adopta en España en Mayo de 1.983 al crearse la Comisión Nacional de trabajo sobre SIDA, en el Ministerio de Sanidad y Consumo.

El descubrimiento del virus, a partir de un ganglio linfático de un paciente con linfadenopatía generalizada persistente, por el Dr. Luc Montagnier, es el punto de partida de la carrera sobre la investigación de esta nueva enfermedad. En estos 12 años se han descubierto muchos aspectos sobre la infección y comportamientos del virus. Podemos afirmar que "nunca en tan poco tiempo, se ha descubierto tanto". Nos encontramos ante un nuevo problema de salud pública, que hoy en día, 14 años después del primer caso diagnosticado consideramos como una pandemia altamente letal (cerca del 50% de los casos de SIDA han fallecido). El SIDA, se ha convertido en la principal causa de mortalidad entre los varones de 30 y 39 años de la ciudad de Nueva York.

Cuando se describían los primeros casos de SIDA, se utilizó el término epidemiológico de grupo de riesgo para definir a la población más susceptible de padecer la infección.

Este concepto, impreciso e inexacto, ha dado lugar a confusión y ha favorecido la autoexclusión de riesgo a quienes no se consideraba como tal grupo y lo que es más lamentable, se potenciaba la discriminación y el rechazo de las personas que pertenecían a esos grupos.

Ahora podemos afirmar con rotundidad y contundencia que la mera pertenencia a un grupo concreto, no es lo que determina el riesgo. Se puede pertenecer a determinado grupo y estar exento de todo riesgo. O por el contrario, no pertenecer a los denominados grupos de riesgo y estar en situación permanente de ser infectado.

Hace ya varios años, todas la corrientes de profesionales que trabajan en este campo, han acuñado el término de Prácticas de Riesgo por considerar que define con mayor exactitud la predisposición a padecer la infección por el VIH.

El VIH, se encuentra con capacidad infectiva en los fluidos humanos tales como sangre, semen y secreciones cervico-vaginales. Por tanto, las prácticas de riesgo estarán en relación con la puesta en contacto de uno de estos fluidos infectados, con una puerta de entrada del huésped.

Simplificando lo que se entiende por práctica de riesgo y teniendo en cuenta lo expresado en el párrafo anterior, las definimos como:

Compartir material de inyección sin la debida desinfección para la administración de drogas por vía parenteral. (Podrían considerarse también como prácticas de riesgo, determinados comportamientos como compartir cepillos de dientes, maquinillas de afeitar, etc. aunque no hay declarados casos de SIDA por estos mecanismos). (En el ámbito sanitario de nuestro medio estamos en condiciones de rechazar que este mecanismo sea un vehículo de transmisión del VIH).

Mantener relaciones sexuales con penetración vaginal, anal u oral sin la debida protección (correcta utilización de un preservativo) entre dos personas, siendo conocida la condición de portadora del VIH o enferma de SIDA o bien que desconozcamos su situación frente al VIH.

En Navarra, como en el resto de occidente, a principios de los años 80 surgen iniciativas diversas para afrontar este nuevo problema de salud. La Administración Foral elabora un programa que marca las líneas maestras de actuación. Los objetivos marcados en dicho programa, bien por ambiciosos, bien porque el periodo de consecución sea muy largo, todavía los podemos considerar como vigentes.

Esto no quiere decir que en todos estos años no se ha trabajado seriamente sobre el tema. Se han hecho muchas cosas, pero la evolución de la epidemia en todas sus vertientes obliga a continuar trabajando. El número de personas infectadas y afectadas se va incrementando y lamentablemente va a continuar así. No disponemos de una herramienta válida para conocer la prevalencia de infección en la población que nos permita conocer cuantas personas se infectan cada año. Únicamente sabemos, en nuestra Comunidad, cuál es el número mínimo de personas infectadas que se han realizado la prueba diagnóstica en los laboratorios de la red Pública asistencial Navarra.

El primer programa, planteaba un plan de actuación estratificado en población general, población con prácticas de riesgo, personas infectadas y personas enfermas. Esta estratificación, muy útil en su momento, es preciso modificar ya que debemos considerar que todas las personas puedan mantener prácticas de riesgo y resultaría imposible encuadrarlas en determinados grupos según la práctica mantenida.

A nadie se le escapa que el abordaje del tema no puede ser homogéneo para toda la población y que deben existir actuaciones diversas de contenido, forma y manera según a quienes pretendamos dirigirnos.

La reorganización de la asistencia que se hizo en el año 1.991 proponiendo al Hospital de Navarra (Sección de Enfermedades Infecciosas) como centro de referencia, ha dado sus frutos y podemos afirmar que la asistencia sanitaria especializada, es altamente satisfactoria. Esta decisión, acompañada de más dotación de personal y espacios físicos para asistencia ambulatoria (en el Hospital de Navarra) es preciso complementarla con la implicación de los otros niveles asistenciales, hasta ahora poco o nada comprometidos con la infección VIH/SIDA, según los protocolos y guías de actuación que se elaboran.

En el ámbito social, en estos años, se han modificado cuantitativa y cualitativamente las demandas. Se ha pasado de tener que atender situaciones puntuales y aisladas a otra que si bien no podemos considerar generalizada si que la catalogamos de numerosas. El tipo de demanda también se ha modificado y después de estos años de experiencia, se ve necesario que el Departamento de Bienestar Social y el Instituto Navarro de Bienestar Social se impliquen de manera directa y permanente en el Programa.

Las estrategias de prevención se deben modificar. La primera época preventiva de información entre todos ya la tenemos cubierta. En general, podemos afirmar que la población conoce como se transmite el VIH y que debe hacer para evitar su progresión. Pero también podemos afirmar que únicamente la información necesaria, no permite el cambio y/o adquisición de comportamientos preventivos.

Es necesario aproximar los conocimientos sobre la infección a la población sin dramatismo (ni sensacionalismo ) pero con contundencia y tratar de favorecer la modificación de las actitudes negativas que mantienen que les impiden hacer frente a la infección de forma rigurosa y efectiva. La historia de su origen y la forma en la que se dio la información es una carga que arrastramos.

Existen en la población personas que por su carisma, formación, posición social, etc. crean opinión y cultura frente a determinados aspectos que configuran los estilos de vida. En el área de la salud, por ejemplo, el personal sanitario tiene su actividad entre quienes les rodean. Sus comportamientos y comentarios envían mensajes que a veces son contradictorios con lo que la comunidad científica conoce sobre el tema.

Tratar de frenar la progresión de la infección por el VIH y el SIDA, es un problema que compete a todos los ciudadanos. No existe una única fórmula de abordar la prevención ya que entran en juego aspectos muy personales. La tolerancia y el respeto es la primera premisa para poder doblegar este reto.

La administración debe asumir un papel dirigente, que no es lo mismo que impositivo y autoritario y tratar de facilitar la participación de entidades, organizaciones y particulares.

Por todo lo anterior, el Programa en Navarra se estructuró mediante acuerdo de una Comisión técnica formada en 1995 por profesionales, organismos comunitarios, y representantes de la Administración en torno a las siguientes áreas:

  • De prevención.
  • De asistencia.
  • De intervención social.
  • De formación e investigación.
  • De sistema de información.
  • De participación y coordinación
  • De normativa.

Entre todas las áreas existe común acuerdo en definir como la más estratégica a la PREVENCIÖN y en ese sentido el Parlamento de Navarra aprobó el Programa par Navarra que definía los objetivos y actuaciones que a continuación se plantean y que son el eje de actuación del Programa

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Objetivos

Contribuir a frenar la progresión de la infección por el VIH en nuestra comunidad con respecto a la tendencia seguida hasta la actualidad.

Garantizar la atención adecuada física, psicológica y/o social a las personas con prácticas de riesgo, seropositivas, enfermas y/o seres queridos (en la red de utilización pública y/o en los organismos comunitarios).

Conseguir un "clima social" adecuado respecto al problema de la infección VIH/SIDA, favoreciendo corrientes de opinión y actitudes de respeto y democráticas respecto a las personas y a las supuestas prácticas de riesgo.

Lograr una formación integral y continuada de profesionales, involucrados en el desarrollo de este Programa dependientes del Departamento de Salud, otros Departamentos y Organismos públicos y entidades comunitarias y potenciar la investigación sobre el tema.

Mantener un adecuado sistema de vigilancia epidemiológica que aporte datos fiables de prevalencia de infección, incidencia y mortalidad por VIH/SIDA, garantizando la confidencialidad conseguida.

Coordinar y/o impulsar en su caso, la coordinación de las estructuras y organismos departamentales y extradepartamentales implicados en Navarra en el problema de la infección VIH/SIDA

Estimular la participación de profesionales y organismos comunitarios en el desarrollo del Programa.

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Líneas de actuación

a)Prevención

  • Sensibilización de la población.
  • Acciones específicas con colectivos de personas más expuestas incentivando la participación de agentes comunitarios.
  • Facilitar materiales e instrumentos útiles para la prevención.

b) Asistencia

  • Facilitar la formación de profesionales.
  • Estimular actitudes favorables en el trabajo con pacientes VIH(+)entre profesionales.
  • Aumentar la captación de personas con prácticas de riesgo para realizar intervenciones educativas.

c) Intervención Social

  • Asegurar la atención a necesidades básicas a personas seropositivas carentes de recursos.

d) Otras

  • Estimular la formación de personas y profesionales en relación con la infección V.I.H.
  • Promover la investigación en temas relacionados con prevención y abordaje de la infección.
  • Mantener la adecuada vigilancia epidemiológica de la infección.
  • Estimular la participación de profesionales y de organismos comunitarios en los enfoques a realizar para prevenir y atender la infección.
  • Promover la adecuación normativa que garantice la actuación profesional con pleno respeto a los derechos de la personas durante todas las etapas del proceso de atención.

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