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Dudas frecuentes

 


En Navarra no se pagan menos impuestos que en el resto del país. La Comunidad Foral es, además, solidaria con las regiones más desfavorecidas a través de los fondos de compensación interterritorial, entre otros.
¿En qué se diferencia del régimen común?

Así como en Navarra es la Hacienda foral la que recauda los impuestos y entrega una parte de esos ingresos al Estado para pagar los servicios que no tiene asumidos, en las comunidades autónomas de régimen común es la Hacienda estatal la que recauda los tributos para, después, distribuir una parte de la cuantía ingresada a cada región -a través de transferencias y cesiones en la recaudación de ciertos impuestos- para sufragar sus gastos.

Otra diferencia fundamental es que las entidades locales de Navarra reciben su financiación fundamentalmente de los tributos ingresados por la Hacienda foral.

¿Se pagan los mismos impuestos en ambos regímenes?

No necesariamente. Navarra puede establecer tributos distintos de los del resto del Estado, pero dentro de unos márgenes.

La mayoría de los impuestos indirectos (IVA, impuestos sobre el alcohol, tabaco, hidrocarburos, etc.) deben respetar los tratados de la Unión Europea y, por tanto, son idénticos tanto en Navarra como en el resto del Estado.

Sin embargo, en los impuestos directos (IRPF, Patrimonio, Sociedades, Sucesiones, etc.), Navarra sí puede establecer una reglamentación diferente aunque con límites. Uno de ellos que la presión fiscal global debe ser equivalente a la del territorio común.

Como consecuencia, no puede decirse que Navarra es un paraíso fiscal o que en su territorio se pagan menos impuestos.


La autonomía financiera conlleva riesgos, ya que Navarra depende de sí misma para financiar sus servicios públicos y no dispone de fondos extraordinarios del Estado. Como consecuencia, si los ingresos disminuyen, tiene menos dinero para salud, educación, etc. Y, sin embargo, no tiene una rebaja en la contribución a los gastos comunes del Estado.
¿Este sistema beneficia a Navarra?

Es cierto que, junto con otros indicadores (como el mayor peso de la industria, de la exportación y de la innovación o el mayor nivel formativo de la población), este sistema de financiación puede contribuir a la prosperidad de Navarra, pero siempre que se haga con responsabilidad, debido a que esta autonomía también conlleva riesgos:

Por un lado, Navarra debe garantizarse los ingresos suficientes para financiar sus servicios públicos, ya que no accede a otros mecanismos de financiación extraordinarios que sí tienen a disposición las comunidades del régimen común.

Por otro, Navarra asume un riesgo unilateral al tener que contribuir a los gastos comunes del Estado con independencia del nivel de ingresos que obtenga la Hacienda foral. Esto supone que si esta aportación anual aumenta y los ingresos disminuyen, Navarra tiene menos recursos para financiar sus propios servicios, como los servicios básicos fundamentales (salud, educación o políticas sociales) y las infraestructuras públicas.

 
¿Es Navarra solidaria con el resto del Estado?

Sí, porque la aportación anual que Navarra realiza al Estado incluye la participación en los fondos de compensación interterritorial, previstos en la Constitución Española para corregir las diferencias económicas entre las regiones más prósperas y las más desfavorecidas, así como la contribución al pago de la deuda estatal.

Además, hay que tener en cuenta que la aportación se establece básicamente en función de la renta regional (1,6% del país) y no de la población (1,35% del país), de manera que Navarra contribuye de acuerdo con su riqueza.

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