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18-01181

  • Nº Expediente 18-01181
  • Nº Resolución 01859/18
  • Fecha resolución 25-09-2018
  • Sección TAN Primera
  • Materia 1
    • Vascuence 17
  • Materia 2
  • Materia 3
  • Materia 4
  • Disposición 1
    • Norma Decreto Foral
    • Título 103/2017, de 15 de noviembre, por el que se regula el uso del euskera en las Administraciones Públicas de Navarra
    • Tipo 1
    • Número 31
  • Disposición 2
    • Norma
    • Título
    • Tipo
    • Número
  • Disposición 3
    • Norma
    • Título
    • Tipo
    • Número
  • Disposición 4
    • Norma
    • Título
    • Tipo
    • Número
  • Tema Valoración, como único mérito, del euskera en convocatoria de concurso-oposición para contratación de Trabajador/a social, en la zona mixta.
  • Resumen Valoración, como mérito, del euskera proporcionada, pues constituye el 5,88 del total del proceso selectivo, en un puesto en que hay relación directa con la ciudadanía. Los criterios del DF 103/2017, de 15 de noviembre, por el que se regula el uso del euskera en las Administraciones Públicas de Navarra no son vinculantes para las entidades locales. (Mancomunidad de Servicios Sociales de Base de Ansoáin, Berrioplano, Berriozar, Iza  y Juslapeña).
  • Sentido de la Resolución
    • Desestimación
  • Contencioso Administrativo
    • Nº Recurso 1
    • Organo Judicial 1
    • Sentencia fecha 1
    • Sentido fallo 1
    • Nº Recurso 2
    • Organo Judicial 2
    • Sentencia fecha 2
    • Sentido fallo 2
    • Apelación
    • Sentencia fecha - Apelación
    • Sentido fallo - Apelación
  • Resolución

    Visto por la Sección Primera del Tribunal Administrativo de Navarra el expediente del recurso de alzada número 18-01181, interpuesto por DON ............, como Concejal del AYUNTAMIENTO DE BERRIOZAR, contra resolución de la Presidenta de la MANCOMUNIDAD DE SERVICIOS SOCIALES DE BASE DE ANSOÁIN, BERRIOPLANO, BERRIOZAR, IZA y JUSLAPEÑA de fecha 21 de mayo de 2018, sobre convocatoria para la constitución, mediante pruebas selectivas, de una relación de aspirantes al desempeño, mediante contratación temporal, del puesto de trabajo de Trabajador/a Social.

    Ha sido Ponente doña María-Asunción Erice Echegaray.

    ANTECEDENTES DE HECHO

    1º.- Mediante Resolución de la Presidenta de la Mancomunidad de Servicios Sociales de Base de Ansoáin, Berrioplano, Berriozar, Iza y Juslapeña, de 21 de mayo de 2018, se aprobó una convocatoria para la constitución, mediante pruebas selectivas, de una relación de aspirantes a la contratación temporal del puesto de Trabajador/a Social.

    2º.- Contra la Base 6.1 de dicha convocatoria se interpuso por el interesado, Concejal de uno de los municipios integrados en dicha Mancomunidad, en tiempo y forma, recurso de alzada ante este Tribunal.-

    3º.- Mediante providencia de Presidencia de este Tribunal se dio traslado del recurso al ente citado para que, de conformidad con lo dispuesto en el Decreto Foral 173/1999, de 24 de mayo, por el que se da nueva redacción al Capítulo II del Reglamento de desarrollo de la Ley Foral 6/1990, de la Administración Local de Navarra, en materia relativa a impugnación de actos y acuerdos de las entidades locales de Navarra, remitiera el expediente administrativo o copia diligenciada del mismo, incorporando las notificaciones para emplazamiento efectuadas y presentara, de estimarlo conveniente, informe o alegaciones para justificar la resolución recurrida; extremos ambos que fueron cumplimentados por la Corporación de referencia.-

    4º.- No se propuso por las partes la realización  de pruebas.-

    FUNDAMENTOS DE DERECHO

    PRIMERO.- Aduce el recurrente que la valoración en la fase de concurso de un único mérito (cual es el conocimiento del euskera) es excesivo, desproporcionado y no justificado. E invoca en su defensa, en tal sentido, el artículo 56.2, del Texto Refundido de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público, aprobado por Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, que dispone que “2.  Las Administraciones Públicas, en el ámbito de sus competencias, deberán prever la selección de empleados públicos debidamente capacitados para cubrir los puestos de trabajo en las Comunidades Autónomas que gocen de dos lenguas oficiales”, el Decreto Foral 103/2017, de 15 de noviembre, por el que se regula el uso del euskera en las Administraciones Públicas de Navarra, sus organismos públicos y entidades de derecho público dependientes (sobre el que luego volveremos), así como una sentencia del Tribunal Constitucional sobre el conocimiento de “los idiomas de las comunidades autónomas con carácter obligatorio” (es decir, “como requisito eliminatorio”).

    Pues bien, en primer lugar, hemos de precisar, para evitar errores, que no estamos hablando de un requisito sine qua non para el acceso al concreto empleo público que nos ocupa. Es decir, no estamos hablando de un requisito cuya carencia impide participar en el proceso selectivo. Estamos hablando de un mérito (no eliminatorio, desde luego). Y estamos hablando, en particular, de un mérito que puede representar, en el caso de que se obtenga la máxima puntuación, un 5,88 por ciento sobre el total del proceso selectivo.

    En efecto, dispone la Base recurrida, en síntesis, que el concurso-oposición consta de dos fases, la de concurso y la de oposición. La fase  de concurso (ahora nos referiremos a ella) permite obtener, en su caso, un máximo de 2,50 puntos. Y la fase de oposición está valorada con un máximo de 40 puntos. Por tanto, la fase de concurso representa un 5,88 por ciento del total de proceso selectivo (2,50 más 40 puntos, igual a 42,50 puntos).

    Por tanto, no son atinadas determinadas afirmaciones del recurrente.

    En efecto, no es atinado hablar del valor que el mérito relativo al conocimiento del euskera representa en relación con el  total de los puntos de la oposición”, pues, como decimos, nos ocupa un concurso-oposición (al folio 4 del expediente instruido en este Tribunal). Y no es cierto, como se afirma, que se puntúe con 2,5 puntos sobre 40 el conocimiento del idioma como mérito (al folio 5, reverso).

    Repetimos: lo cierto es lo siguiente (como ya lo dice el propio recurrente al folio 3 del expediente): el conocimiento del euskera es el único mérito a valorar en la fase de concurso (por tanto, representa el cien por cien de la fase de concurso, fase a la que se atribuyen 2,5 puntos como máximo, en el caso de poseer un título de nivel C1 -0,5 puntos con el A1; 1 punto con el A2; 1,5 puntos con el B1 y 2 puntos con el B2; no siento tales puntos acumulativos, como expresamente recoge la base 6-) y tales 2,5 puntos en la fase de concurso representan el 5,88 por ciento del total del proceso selectivo (2,50 de concurso, más 40 puntos de oposición, igual a 42,50 puntos). Así pues, repetimos, en el conjunto del concurso-oposición, el mérito atribuido al conocimiento del euskera significa un 5,88 por ciento.

    Pues bien, sobre un supuesto similar, referido también a la misma Mancomunidad, ya se ha pronunciado este Tribunal en la Resolución (invocada por la entidad local) número 2304, de 24 de septiembre de 2017 (recurso de alzada 17-01315), que quedó firme y consentida.

    En dicha Resolución se decía lo siguiente:

    “TERCERO.- Respecto de los procesos selectivos para funcionarios, el Texto Refundido del Estatuto del Personal al servicio de las Administraciones Públicas de Navarra, aprobado mediante Decreto Foral Legislativo 251/1993, de 30 de agosto (aplicable de forma supletoria), dispone, en su artículo 5, lo siguiente:

    “1. La selección de los aspirantes al ingreso como funcionarios en las Administraciones Públicas de Navarra se realizará mediante convocatoria pública y la práctica de las correspondientes pruebas selectivas por el sistema de oposición o concurso-oposición.

    2. La oposición consistirá en la celebración de una o más pruebas competitivas para determinar la aptitud de los aspirantes y fijar el orden de prelación de los mismos.

    3. El concurso-oposición constará de dos fases sucesivas. La fase de concurso consistirá exclusivamente en la calificación de los méritos alegados por los concursantes de acuerdo con el baremo establecido en la correspondiente convocatoria. La fase de oposición se regirá por lo establecido en el apartado anterior.

    4. Las pruebas selectivas deberán basarse, en todo caso, en los principios de mérito y capacidad”. (Estos y los posteriores subrayados son nuestros).

    Y el artículo 18 del Reglamento de Ingreso en las Administraciones Públicas de Navarra, aprobado mediante Decreto Foral 113/1985, de 5 de junio, establece que:

    “1. Las pruebas selectivas para el ingreso en las Administraciones Públicas de Navarra se llevarán a cabo por el sistema de oposición salvo cuando, por la naturaleza de las funciones a desempeñar, sea más adecuada la utilización del sistema de concurso-oposición

    2. La oposición consistirá en la celebración de una o más pruebas competitivas para determinar la aptitud de los aspirantes y fijar el orden de prelación de los mismos.

    3. El concurso-oposición constará de dos fases sucesivas. La fase de concurso consistirá exclusivamente en la calificación de los méritos alegados por los concursantes de acuerdo con el baremo establecido en la correspondiente convocatoria. La fase de oposición se regirá por lo establecido en el apartado anterior”.

    Y el artículo 19 del mismo Reglamento especifica que:

    “1. Cuando el sistema de selección sea el de concurso-oposición, se celebrará en primer lugar la fase de concurso, cuya valoración no podrá superar el 30% de la puntuación total máxima.

    2. En el supuesto de que en las pruebas selectivas se incluyan entrevistas, éstas no podrán tener carácter eliminatorio ni su valoración podrá superar el 10% de la puntuación total máxima”.

    A su vez, el artículo 4.3 del mismo texto dispone que:

    “En los procedimientos de selección, las Administraciones Públicas de Navarra podrán valorar específicamente el conocimiento del vascuence, atendiendo a las características socio-lingüísticas de la población respectiva y a la naturaleza de los puestos de trabajo que se hayan de desempeñar”.

    Pues bien, éste es el marco normativo que tenemos. En él se establece la posibilidad (que aquí no se discute por la recurrente) de realizar el proceso selectivo a través del sistema de concurso-oposición, cuya diferencia con la oposición consiste en la valoración de los méritos alegados por los concursantes “de acuerdo con el baremo establecido en la correspondiente convocatoria”.

    Y, respecto de tal baremo de méritos, ninguna prescripción se establece. Es decir, no se precisa en qué han de consistir tales méritos, lo que otorga un amplio margen de discrecionalidad a la Administración convocante.

    Pues bien, establecido este marco de libertad de opción por la oposición o por el concurso-oposición (en el que se valoran los méritos), ha de señalarse, como queda dicho, que de nuevo existe libertad para elegir unos méritos u otros para ser objeto de valoración. Y en tal sentido, suele ser frecuente el ver convocatorias de concurso-oposición en las que se valoran los servicios prestados a la Administración (en otras, sin embargo, no); otras en que se valora la realización de determinados cursos (otras en las que no se valora); otras convocatorias en que se otorgan méritos por la tenencia de otras titulaciones (en otras, sin embargo, no); otras convocatorias en que se valoran los idiomas (no así en otras), etc. Es decir, las convocatorias pueden optar por valorar o no los méritos, así como por valorar unos concretos y determinados méritos (o un único tipo de méritos, pues nada obliga a que los méritos sean varios), con exclusión, por ende, de otros. Y todo ello es, en principio, válido.

    En esta ocasión la recurrente se limita a señalar que el mérito que aquí se valora no es ajustado a Derecho. Pero no indica qué otros méritos, a su juicio, debieron ser valorados y no lo han sido. Ni tampoco estima este Tribunal que la ausencia de valoración de otros méritos (insistimos, no se insinúa por la impugnante siquiera cuáles podrían ser estos) sea ilegal. Por tanto, el análisis a efectuar aquí no consiste sino en examinar si la valoración del euskera es adecuada a Derecho o no.

    Y este Tribunal estima que sí lo es por las siguientes razones.

    Reiteramos que la Mancomunidad  puede, como se ha dicho, en el ámbito de la discrecionalidad que le asiste, dejar de valorar todo mérito (y optar por el sistema de oposición) o valorar otros méritos además del euskera o distintos del euskera. Pero, como hemos señalado, no lo hizo. Y la recurrente no nos ilustra acerca de qué concretos méritos (y por qué motivo) debieron ser valorados. Por tanto, como decimos, únicamente procede estudiar si la valoración del euskera, en el concreto caso que nos ocupa, es acorde a Derecho o no.

    Y, como se ha anunciado, estima este Tribunal que una valoración consistente tan sólo en un 5,88 por ciento de la puntuación total del proceso selectivo es adecuada a Derecho en unas plazas en las que existe, por su propio cometido (y por su propia denominación de “Trabajador/a familiar”), relación directa con los usuarios (en su propio domicilio: atención domiciliaria, según rezan las bases), personas éstas (al igual que los moradores del mismo “domicilio” o “familia”) a las que les asiste el derecho a dirigirse a la Administración en euskera.

    Véase que la convocatoria señala como funciones del puesto (base 1.2) las siguientes: “Las funciones a desempeñar comprenderán todas aquellas actuaciones de atención personal, apoyo doméstico y técnico y actuaciones básicas de apoyo psicosocial dirigidas a aquellas personas que debido a su situación, requieran ser atendidas por el Servicio de Atención a Domicilio (SAD) y cuantas funciones les sean encomendadas dentro de su categoría y nivel”. Y véase, así mismo, el temario de la convocatoria, en el que se observa, igualmente, el papel relevante que ocupan, en relación con el puesto de trabajo, los aspectos humanos y comunicativos. En efecto, de entre los ocho temas a los que se ciñe la oposición, destacaremos, sobre el particular, la referencia a los siguientes aspectos -en siete de los ocho temas propuestos-: Ley 15/1999, de 13 de diciembre de protección de datos de carácter personal: principios de la protección de datos (tema 2); Ley Foral 15/2006, de 14 de diciembre, de Servicios Sociales: Derechos y deberes, funciones y programas de los servicios sociales y los profesionales de los servicios sociales. Contenido del Programa de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a Personas en situación de Dependencia (tema 3); Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en situación de dependencia: prestaciones y catálogo de servicios de atención del Sistema de autonomía y Atención a la Dependencia (tema 4); Funciones del/la Trabajador/a Familiar en el Servicio de Atención a Domicilio. Trabajo en equipo. Principios éticos de actuación (tema 5); Aspectos sociales susceptibles de prevención y cuidados en la atención a domicilio. Atención y apoyo psicosocial (tema 6); Los cuidados y la atención personal. Aspectos de atención en el domicilio y cuidados socio-sanitarios (tema 7); y, finalmente, Personas destinatarias y situaciones socio-familiares y de salud objeto de la atención a domicilio (tema 8).

    Y no se olvide, de una parte, que ese porcentaje de valoración (5,88) es pequeño en comparación con el 30 por ciento que el citado Reglamento permite atribuir a la fase de concurso. Es decir, el concurso puede suponer 30 puntos de 100 y aquí supone sólo 5,88.

    Y no se olvide, de otra parte, que los municipios integrados en la Mancomunidad  pertenecen todos ellos, según el artículo 5 de la Ley Foral 18/1986, de 15 de diciembre, del Euskera, a la zona mixta de Navarra. Y en tal zona mixta, según dispone el artículo 17 de dicha Ley Foral, rigen las siguientes prescripciones:

    “Todos los ciudadanos tienen derecho a usar tanto el euskera como el castellano para dirigirse a las Administraciones Públicas de Navarra

    Para garantizar el ejercicio de este derecho, dichas Administraciones podrán:

    a) Especificar en la oferta pública de empleo de cada año, las plazas para acceder a las cuales sea preceptivo el conocimiento del euskera.

    b) Valorar como mérito el conocimiento del euskera en las convocatorias para el acceso a las demás plazas”.

    Y ello por cuanto que según el artículo 2.1 de la misma Ley Foral, “El castellano y el euskera son lenguas propias de Navarra y, en consecuencia, todos los ciudadanos tienen derecho a conocerlas y a usarlas”.

    En similar sentido se viene a expresar el citado artículo 4.3 del Reglamento de Ingreso en las Administraciones Públicas de Navarra, al disponer, como queda dicho, que:

    “En los procedimientos de selección, las Administraciones Públicas de Navarra podrán valorar específicamente el conocimiento del vascuence, atendiendo a las características socio-lingüísticas de la población respectiva y a la naturaleza de los puestos de trabajo que se hayan de desempeñar”.

    Y a tales prescripciones legales (y reglamentarias) se ha atenido la entidad local.

    Procede, por todo lo expuesto, la desestimación del recurso”.

    Y similares consideraciones (salvo en lo que se señala en el Fundamento siguiente) han de hacerse en la actualidad, toda vez que el puesto que nos ocupa (Trabajador/a social) tiene similares características que el de Trabajador/a familiar. En efecto, véase no sólo la propia denominación del puesto (“Trabajador/a social”), que es elocuente en lo que toca a la atención o trato con la ciudadanía, sino también el temario de la fase de oposición (con temas sobre atención a domicilio; servicios sociales; promoción de autonomía personal; atención a las personas con dependencia; protección jurídica del menor; protección a la infancia y a la adolescencia; inclusión social; actuación contra la violencia hacia las mujeres y Código deontológico de Trabajo social), lo que denota, como decimos, que se trata de un puesto con gran relación humana con los usuarios (lo que propicia que se pueda puntuar en mayor medida el conocimiento del euskera) .

    SEGUNDO.- Ahora bien, en el caso que nos ocupa concurre una circunstancia especial, cual es el dictado (y entrada en vigor) del citado Decreto Foral 103/2017, de 15 de noviembre, por el que se regula el uso del euskera en las Administraciones Públicas de Navarra, sus organismos públicos y entidades de derecho público dependientes.

    Y el recurrente invoca la aplicación de dicho Decreto Foral, pues considera que, aunque el mismo no es, como así se admite expresamente,  aplicable directamente a las entidades locales de Navarra, sus prescripciones (en lo relativo a la valoración del euskera como mérito) sí deben tomarse como parámetro.

    Pues bien, el Capítulo III de dicho Decreto Foral se titula del siguiente modo:

    “Conocimiento preceptivo y valoración del euskera en el ingreso o provisión de los puestos de trabajo”.

    Y en la Sección 2ª, referida a la Zona mixta, la Subsección 2ª, relativa a las “Entidades locales”, contiene dos artículos, que dicen lo siguiente:

    “Artículo 32. Puestos bilingües.

    En el ámbito de sus competencias las entidades locales de la zona mixta podrán especificar en qué puestos es preceptivo el conocimiento del euskera, e indicarán dichos puestos bilingües en sus respectivas plantillas orgánicas.

    Artículo 33. Valoración como mérito.

    En las entidades locales de la zona mixta en las que el conocimiento del euskera no se hubiera declarado preceptivo y hubieran decidido considerarlo mérito, para su valoración adicional se podrán tomar como referencia los valores establecidos en el artículo 31  para la Administración de la Comunidad Foral de Navarra”.

    Así pues, de ello se deriva lo siguiente: a) que el euskera puede exigirse como requisito en determinados puestos de las entidades locales de la zona mixta y b) que en los puestos en que no sea preceptivo el euskera, se puede valorar como mérito. Y, a tal efecto, se pueden tomar como referencia, en las citadas entidades locales, los valores establecidos en el artículo 31, aplicables a la Comunidad Foral de Navarra (y prueba de que los mismos actúan sólo como referencia lo constituye el valor que a las ordenanzas municipales -manifestación de la autonomía local- se atribuye en la Disposición Adicional Segunda de la citada Ley Foral 18/1986, de 15 de diciembre, del Euskera, sólo supeditadas, se viene a decir, al imperio de la ley -Ley Foral del Euskera, en este caso-). Dice así la misma:

    “Las entidades locales de Navarra podrán aprobar, en el ámbito de sus competencias, ordenanzas que regulen o fomenten el uso del euskera en su término, sin que puedan contener disposiciones opuestas a lo establecido en esta ley foral”.

    Pues bien, en este sentido, expone el recurrente (al folio 4) que la puntuación atribuida en el citado artículo 31.1 (para la Comunidad Foral de Navarra, pero que serviría como referencia para las entidades locales de Navarra de la zona mixta) al conocimiento del euskera como mérito sólo puede ser del 7 por ciento de los puntos de la fase de concurso (dentro del proceso de concurso-oposición). Significa ello, pues, que en una convocatoria en la que la fase de concurso represente, por ejemplo, el 10 por ciento del total del proceso selectivo, el conocimiento del euskera representaría un 0,7 por ciento del total del concurso-oposición. Si, a modo también de ejemplo, la fase de concurso representara un 20 por ciento, el conocimiento del euskera representaría un 1,4 por ciento del total del concurso-oposición. Y si la fase de concurso fuera del máximo permitido (30 por ciento del total, según preceptúa el artículo 19 del citado Reglamento de Ingreso en las Administraciones Públicas de Navarra, aprobado mediante Decreto Foral 113/1985, de 5 de junio, que dispone que “1. Cuando el sistema de selección sea el de concurso-oposición, se celebrará en primer lugar la fase de concurso, cuya valoración no podrá superar el 30% de la puntuación total máxima”), en tal caso, el conocimiento del euskera representaría un 2,1 por ciento del total del concurso-oposición.

    Pues bien, siguiendo las tesis del recurrente, en un caso como el que nos ocupa, en el que la fase de concurso es de 2,5 puntos, el conocimiento del euskera (cifrado, según se postula, en un siete por ciento del total del concurso) debería representar sólo, según sus postulados, 0,175 puntos. Y ello significaría que su valoración sería de un 0,411 por cien sobre el total del concurso-oposición.

    Y este Tribunal estima sobre el particular varias cuestiones.

    En primer lugar, considera que la valoración establecida en el invocado artículo 31.1 (un siete por ciento, como queda dicho, del total de la fase de concurso) para la valoración como mérito del conocimiento del euskera en la zona mixta de la Comunidad Foral de Navarra es de escasa entidad. Repárese en que, sin embargo, los porcentajes para la valoración del euskera en los concursos de méritos (ya en fase no de ingreso, sino de provisión de puestos de trabajo) son de un 6 por ciento del total del proceso selectivo (mientras que en los concursos-oposiciones, como el que nos ocupa, hablamos de un porcentaje -el 7- referido a un porcentaje -cual es el referido a la fase de concurso- que, como hemos dicho, nunca puede superar el treinta por ciento del total del concurso-oposición). Y los porcentajes referidos, que, como hemos visto, dado el citado límite que la valoración del concurso tiene en un concurso-oposición, siempre estarían por debajo de un 2,1 del total del concurso-oposición (en nuestro caso sería poco más de un 0,4 por ciento), se estiman de poca relevancia.

    Por ello, cuando menos habría que hacer referencia a los porcentajes establecidos en el artículo 31.2 del mismo Decreto Foral, dado, además, el carácter de los puestos que nos ocupan.

    Pero, además, dicho artículo 31 nos conduce a otra cuestión, cual es la siguiente: ¿se desprende del mismo que la valoración del conocimiento del euskera, como quiera que sólo debe representar un porcentaje respecto del total de los méritos de la fase de concurso, obliga a que necesariamente se valoren otros méritos, so pena de no poder valorar el euskera? Y esta conclusión se estima carente de sentido, pues, en el ejercicio de sus potestades, como ya se señaló en la referida Resolución de este Tribunal número 2304, de 21 de septiembre de 2017, el Ayuntamiento puede optar por valorar o no valorar los méritos (eligiendo al efecto el sistema de ingreso mediante concurso-oposición, o el de oposición) y, en el primer caso, puede valorar los méritos que estime oportunos. Prueba de ello es que continuamente vemos en el BON convocatorias en que se valoran o no los servicios prestados a determinadas entidades (de nuevo aquí vuelve a jugar la discrecionalidad en la elección de las mismas), la tenencia de títulos oficiales (también aquí juega tal libertad de opción), los idiomas comunitarios, los cursos realizados, etc. Pues bien, la valoración de todos esos méritos es libre (dentro de su ajuste a Derecho, como es claro). Se eligen los que se quieran y como se quieran. ¿Y, en cambio, el único que no aparecería libre sería el conocimiento del euskera, que habría de ser valorado sólo cuando se valorara conjuntamente con otros méritos, para así hacer viable la ponderación-valoración que le otorga el citado artículo 31.1?

    Pues bien, estima este Tribunal que si, en aplicación de tal precepto, ello es así o no para la Comunidad Foral de Navarra (Administración a la que va dirigido), no cumple resolverlo a este Tribunal (cuya facultad se ciñe sólo al enjuiciamiento de los actos de las entidades locales de Navarra; no sí de los actos de la Comunidad Foral de Navarra).

    Pero, en todo caso, como quiera que tales parámetros son sólo  parámetros de referencia (no vinculantes) para la Administración local de Navarra, y como quiera que conduce a resultados, permítasenos decirlo, en parte absurdos (como ahora veremos), estima este Tribunal que nos son vinculantes para las entidades locales de Navarra.

    En efecto, en la normativa sobre personal al servicio de las entidades locales de Navarra nada se dispone sobre los méritos que hayan de valorarse en la fase de concurso de un concurso-oposición. Véanse al efecto los artículos 5 del Texto Refundido del Estatuto del Personal al servicio de las Administraciones Públicas de Navarra, aprobado mediante Decreto Foral Legislativo 251/1993, de 30 de agosto, y el artículo 4 del Reglamento de Ingreso en las Administraciones Públicas de Navarra, aprobado mediante Decreto Foral 113/1985, de 5 de junio. Y tampoco nada se dispone acerca de que cuando se valore como mérito el conocimiento del euskera deban obligatoriamente valorarse otros méritos. Y menos aún se dispone que tal obligación rija única y exclusivamente para la valoración del euskera y no para la valoración de otros méritos (como sería, a título de ejemplo, el conocimiento del inglés, francés o alemán u otros méritos de otra naturaleza, de los que nada se dice acerca de que deban ir necesariamente “acompañados” de otros méritos).

    Reza así el ya referido Reglamento de Ingreso en las Administraciones Públicas de Navarra, aprobado mediante Decreto Foral 113/1985, de 5 de junio:

    “Artículo 4

    1. La selección de personal por las Administraciones Públicas de Navarra se efectuará mediante convocatoria pública y a través del sistema de oposición o concurso oposición libre en los que se garanticen en todo caso los principios de igualdad, mérito y capacidad.

    2. Los procedimientos de selección comprenderán pruebas de carácter teórico y práctico y deberán adecuarse a las características de los puestos de trabajo que se hayan de desempeñar. A tal efecto, dichos procedimientos podrán incluir pruebas de conocimientos generales o específicos, tests psicotécnicos, entrevistas y cualesquiera otros sistemas que resulten adecuados para asegurar la objetividad y racionalidad del proceso selectivo.

    3. En los procedimientos de selección, las Administraciones Públicas de Navarra podrán valorar específicamente el conocimiento del vascuence, atendiendo a las características socio-lingüísticas de la población respectiva y a la naturaleza de los puestos de trabajo que se hayan de desempeñar”.

    Por su parte, el mencionado artículo 17 de la Ley Foral 18/1986, de 15 de diciembre,  del Euskera (antes llamada Ley Foral del Vascuence), en lo relativo al uso del euskera en la zona mixta, establece lo siguiente:

    “Todos los ciudadanos tienen derecho a usar tanto el euskera como el castellano para dirigirse a las Administraciones Públicas de Navarra

    Para garantizar el ejercicio de este derecho, dichas Administraciones podrán:

    a) Especificar en la oferta pública de empleo de cada año, las plazas para acceder a las cuales sea preceptivo el conocimiento del euskera.

    b) Valorar como mérito el conocimiento del euskera en las convocatorias para el acceso a las demás plazas”.

    Por tanto, recapitulando, nos encontramos con un puesto de trabajo de características similares al puesto que fue objeto de la referida Resolución de este Tribunal, firme y consentida, que estimó proporcionado el porcentaje de valoración del conocimiento del euskera establecido, al igual que ahora, en un 5,88 por ciento de la puntuación total del proceso selectivo (en la actualidad nos ocupa un puesto en el que existe, por su propio cometido, y por su propia denominación de “Trabajador/a social ”, relación directa con los usuarios, a los que les asiste el derecho a dirigirse a la Administración en euskera).

    Y repárese en que estamos hablando de una Mancomunidad integrada por municipios que lindan con los municipios de Irurtzun y de Atez/Atetz -pertenecientes a la zona vascófona de Navarra, según el artículo 5.1 de la citada Ley Foral del Euskera-; es decir, estamos hablando de una zona mixta “cualificada”.

    Procede, en consecuencia, la desestimación del recurso.

    Por todo lo expuesto, el Tribunal,

    RESUELVE: Que debemos desestimar, como desestimamos, el recurso de alzada arriba referenciado, interpuesto contra la Resolución de la Presidenta de la Mancomunidad de Servicios Sociales de Base de Ansoáin, Berrioplano, Berriozar, Iza y Juslapeña, de 21 de mayo de 2018, por la que se aprobó una convocatoria para la constitución, mediante pruebas selectivas, de una relación de aspirantes a la contratación temporal del puesto de Trabajador/a Social; acto que se confirma, por ser  ajustado a Derecho.

    Así por esta nuestra resolución, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.- Mª Asunción Erice.- Miguel Izu.- Certifico.- María García, Secretaria.-

Gobierno de Navarra

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