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Pablo de Sarasate: El violinista que hizo hablar a las cuerdas

21/08/2024

La Navarra del siglo XIX vio nacer a uno de los más grandes virtuosos del violín de la era romántica, Pablo Martín Melitón de Sarasate y Navascués, conocido mundialmente como Pablo de Sarasate. Su legado musical perdura en piezas inmortales como "Aires gitanos", "Danzas españolas" y la "Fantasía Carmen", obras que capturan el espíritu y la pasión de su época.

Un prodigio en San Nicolás
El 10 de marzo de 1844, en la calle de San Nicolás de Pamplona, venía al mundo Martín Melitón Sarasate y Navascués. Hijo del músico militar Miguel Sarasate Juanena, director de la banda del Regimiento de Aragón, y de Francisca Javiera Navascués, la música corría por las venas del joven. Desde su temprana infancia, la familia reconoció su talento.

Educado en sus primeros años Sarasate aprendió a leer las partituras antes que las letras del alfabeto. A los siete años, en La Coruña, comenzaría su formación bajo la tutela de José Courtier, primer violín de la catedral de Santiago de Compostela. Su debut público no tardó en llegar: el 13 de enero de 1852, con solo ocho años, se presentó en La Coruña, ganándose la admiración del público, incluido el de la escritora Juana de Vega.

De Pamplona a París
Consciente del brillante futuro de su hijo, la familia Sarasate se trasladó a Madrid, donde Melitón fascinó al público del Teatro Real, es por esto que. La reina Isabel II, impresionada por su talento, le otorgó una beca para continuar sus estudios en París, ciudad que marcaría un antes y un después en su carrera.

Sin embargo, el camino hacia la fama no fue fácil. Durante su viaje a París en 1856, él y su madre contrajeron cólera, lo que resultó en la muerte de su madre. A sus doce años, Martín quedó bajo la tutela del cónsul español Ignacio María García Alonso, quien lo ayudó a establecerse en la capital francesa.

Ingresó en el prestigioso Conservatorio de París. En 1857, obtuvo el Primer Premio de Violín del conservatorio, y a partir de 1859 comenzó a deslumbrar en los escenarios de Europa y América.

Sarasate, un icono para Pamplona
En 1900, Sarasate se estableció en Biarritz, en una villa que llamó "Navarra", donde disfrutó de la tranquilidad tras usu carrera musical. Sin embargo, su salud comenzó a deteriorarse y, el 20 de septiembre de 1908, falleció a causa de una afección pulmonar.

Su cuerpo fue trasladado a Pamplona, donde se le rindieron honores fúnebres.Desde entonces, cada 1 de noviembre, la ciudad de Pamplona honra su memoria con un homenaje musical y una corona de flores en su tumba.