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Martín de Peralta "el Joven": el obispo agramontés en la encrucijada navarra

10/10/2025

Martín de Peralta “el Joven” nació hacia 1407 en la localidad de Peralta, en el seno de la influyente casa de los Peralta, aunque como hijo ilegítimo de Mosén Pierres de Peralta “el Viejo”. Desde muy joven se abrió paso en la carrera eclesiástica: en 1420 ya aparece como deán de Tudela y pronto acumuló beneficios importantes como la prioría de Larraga. Estos primeros pasos muestran hasta qué punto la familia Peralta utilizaba su poder político para situar a sus miembros en puestos estratégicos de la Iglesia.

Su trayectoria alcanzó la cima en 1457, cuando fue nombrado obispo de Pamplona tras la muerte de su tío, Martín de Peralta “el Viejo”, a quien sucedió en la mitra. Con ello, la familia reforzaba su control sobre una de las instituciones más relevantes del reino, en un contexto marcado por la fractura política entre agramonteses y beamonteses. Martín, fiel a su linaje, se alineó con el bando agramontés, que en aquellos años libraba una dura pugna por el dominio de Navarra.

Su episcopado fue, sin embargo, breve y con escasa huella pastoral. Apenas un año después de su nombramiento, en 1458, falleció en Roma, donde había residido gran parte de su etapa como obispo. Este hecho contribuyó a que su paso por la sede pamplonesa quedara más ligado a la política faccional y al peso de los Peralta en la Navarra medieval que a una acción renovadora en el gobierno de la diócesis.

La figura de Martín de Peralta “el Joven” encarna, por tanto, la estrecha conexión entre poder nobiliario y jerarquía eclesiástica en la Navarra del siglo XV. Su vida refleja cómo la mitra episcopal era también un campo de batalla en la lucha de bandos, y cómo la Iglesia se convertía en prolongación de las ambiciones familiares y políticas.