Aunque nació en Mallorca, la familia paterna de Francisco Javier Villar es de Olite. De hecho, este sacerdote de 30 años aún tiene parientes en Pamplona; es fan de Osasuna; y, tras muchos años pasando las vacaciones en la Comunidad foral, adora las rutas de pinchos por el Casco Viejo de la capital navarra y los Sanfermines. Tras viajar a Estados Unidos y Roma para formarse, a principios de este mes fue ordenado sacerdote. Además, estuvo presente en el velatorio privado del papa Francisco, a quien pudo conocer en persona.
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