Ruta de navegación

Publicador de contenidos

Jerónimo de Ayanz: un inventor navarro en la corte de los Austrias

23/12/2024

Jerónimo de Ayanz y Beaumont (1553-1613) fue un erudito navarro que destacó en múltiples disciplinas, incluyendo la ingeniería, la invención, la música y la cosmografía. Nacido en el señorío de Guenduláin, cerca de Pamplona, en el seno de una familia de la alta nobleza navarra, desde joven mostró una inclinación por el conocimiento y el servicio militar. A los 14 años, se trasladó a la corte de Felipe II como paje, donde recibió una formación integral en artes, letras y ciencias, lo que sentó las bases para su futura carrera multifacética.

Su trayectoria militar fue notable; participó en campañas en Túnez bajo las órdenes de Juan de Austria, en Lombardía con Alejandro Farnesio y en Flandes, donde fue gravemente herido, ganándose una reputación de valentía y fuerza excepcional. Estas hazañas le valieron el reconocimiento de Felipe II, quien lo nombró caballero de la Orden de Calatrava y le otorgó encomiendas en Ballesteros y Abanilla. Además, desempeñó roles administrativos como regidor perpetuo de Murcia y gobernador de Martos, donde impulsó la economía local y las obras públicas.

Como inventor, Ayanz fue pionero en el diseño y uso de la máquina de vapor. En 1606, registró la primera patente de una máquina de vapor moderna, utilizada para extraer agua de minas, anticipándose a la Revolución Industrial. También desarrolló sistemas de ventilación para minería, mejoró instrumentos científicos, diseñó molinos de viento y hornos para diversas aplicaciones. Su creatividad se extendió al ámbito marítimo, donde inventó una campana de buceo y un traje de inmersión que probó exitosamente ante la corte de Felipe III en 1602.

La versatilidad de Ayanz abarcó también las artes; era pintor, cantante y compositor, destacando en la corte por su talento musical y artístico. Su capacidad para combinar conocimientos científicos con habilidades artísticas lo convirtió en una figura renacentista ejemplar, comparable a otros grandes polímatas de su tiempo.

A pesar de sus contribuciones significativas, la figura de Jerónimo de Ayanz y Beaumont ha permanecido relativamente desconocida. Su legado, que incluye avances tecnológicos y científicos adelantados a su época, merece un reconocimiento más amplio por su impacto en la ingeniería y las ciencias aplicadas. Falleció en Madrid el 23 de marzo de 1613, dejando una huella indeleble en la historia de la innovación y el conocimiento. En ese sentido, la Universidad Pública de Navarra (UPNA) decidió bautizar con el nombre de este insigne navarro su Centro I+D de Electrónica y Comunicaciones como homenaje y reconocimiento a la vastísima labor científica y de investigación que llevó a cabo en el siglo XVII.