Zurbarán

Aparición sevillana en la 3.8

Del 13/05/2024 al 29/09/2024

La sala 3.8 del Museo de Navarra mostrará hasta el 29 de septiembre la obra La Virgen de la Merced con dos mercedarios, pintada por Francisco de Zurbarán entre 1635 y 1640.


La exposición nos trasporta al Siglo de Oro, al gran momento de la pintura religiosa y de las órdenes conventuales y monásticas. Las paredes de iglesias, claustros y sacristías se cubrieron con series dedicadas a escenas místicas o episodios religiosos importantes, buscando ser didácticas y profundizar en la piedad y fe religiosas. 
 

La Virgen de la Merced con dos mercedarios

Forma parte del amplio conjunto pictórico que el maestro Zurbarán realizó para el convento de San José, de los mercedarios descalzos de Sevilla entre 1635 y 1640. La exposición pretende mostrarnos la faceta en la que Zurbarán se perfila como uno de los grandes intérpretes del pensamiento religioso de su tiempo. La espiritualidad y el silencio que emanan sus cuadros lo convierten en uno de los más conmovedores maestros del siglo XVII. 

 

La obra muestra una composición muy original y de gran fuerza, en la que las miradas de los personajes se conectan de manera magistral. Otros muchos detalles del lienzo revelan la autoría de Zurbarán y el interés que el pintor siempre mostró por plasmar los valores táctiles de los objetos que pintaba.  Detalles como las delicadas flores, las cabezas de los angelitos que emergen entre las nubes, la magistral plasmación de los valores táctiles en túnica y hábitos, o el estudio de las manos, son un claro ejemplo de su maestría técnica. 


El proyecto, comisariado por Olaia Nagore Santos, ha visto la luz gracias al depósito realizado en el Museo de Navarra por una colección particular de Pamplona. La empresa KEN se ha encargado de la museografía con una propuesta muy novedosa donde se expresa toda la carga devocional y mística que requiere la escena que se representa en el cuadro: la aparición de la Virgen a dos frailes mercedarios. 

La labor humanitaria de los mercedarios

 

La exposición, no sólo nos descubre una gran obra de Zurbarán, pretende ir más allá profundizando también en otras cuestiones que nos conectan con las problemáticas sociales que se han dado a lo largo de la historia. De esta manera, los textos y la museografía de la muestra, ponen el foco en la labor humanitaria que desde el siglo XIII vienen desarrollando los frailes mercedarios.


La Orden de la Merced fue fundada en el siglo XIII por san Pedro Nolasco para gestionar las redenciones de rehenes. La principal labor de esta institución religiosa consistía en la mediación para alcanzar la libertad de esclavos y cautivos bajo dominio musulmán, una función que sería equiparable hoy día, a las gestiones que realizan diferentes organismos internacionales y ONGs para la liberación de personas prisioneras de guerra.

Los mercedarios llegaban incluso a dar su vida en estas negociaciones de rescate.  Cuando no tenían medios económicos suficientes para comprar la liberación, ellos mismos se entregaban a cambio, algo que testimoniará, por experiencia propia como cautivo, Cervantes en El Quijote.
 

Programa de actividades

 

 Los talleres infantiles del próximo verano estarán inspirados en las diferentes exposiciones temporales que acogerá el museo durante el periodo estival y como no podía ser de otra manera, Zurbarán pondrá el broche final a estas actividades educativas.  La obra expuesta recoge toda la esencia del pintor y servirá para analizar su técnica y explicar el simbolismo de las flores y detalles del lienzo. 

Durante el mes de septiembre se programarán varias actividades relacionadas con la exposición que serán anunciadas oportunamente. 

Francisco de Zurbarán

 

Sabemos poco de la infancia del pintor. En cuanto a su formación, con 15 años se traslada a Sevilla como aprendiz de Pedro Díaz de Villanueva. Su aprendizaje debió de desarrollarse en torno a este taller en el que el oficio de la pintura no era reconocido como un arte si no como un trabajo artesanal.


Cuatro años después, en 1617, Zurbarán volvía a su tierra tras finalizar su etapa de formación. Se establece en Llerena (Badajoz) donde se casa. No obstante, las oportunidades artísticas extremeñas eran bastante discretas para las aspiraciones que podía tener un pintor como Zurbarán y logra a partir de 1626 que se le abran las puertas de los conventos sevillanos con considerables encargos.
 

 

 

A partir de 1640, los grandes encargos van ¬disminuyendo mientras que se desarrolla el mercado americano. A mediados del siglo, Sevilla sufrió una profunda depresión económica. Una gran epidemia de peste golpeó la ciudad en 1649, reduciendo considerablemente su población. Su hijo y colaborador, Juan, muere de este «mal de contagio». Francisco de Zurbarán aumentó entonces la producción de su obrador con series de fundadores de órdenes, de santas vírgenes o de césares para el Nuevo Mundo. En 1658, probablemente movido por las dificultades del mercado sevillano, se trasladó a Madrid. En su última época hallamos varias obras aisladas, se trata de lienzos de devoción privada de pequeño tamaño y ejecución refinada. Su salud empeoró pronto (su última obra firmada es de 1662), y falleció en 1664 después de una larga enfermedad.