Navarra realizará un estudio propio de seroprevalencia para medir el nivel de inmunidad de la población ante la COVID-19

Trabaja además las bases del nuevo sistema de vigilancia epidemiológica de la pandemia en colaboración con Europa y el Ministerio de Sanidad gracias a su experiencia en la red centinela
04 de marzo de 2022
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Navarra –en una situación ya de riesgo medio- se prepara para el nuevo escenario de gestión de la pandemia también desde el punto de vista epidemiológico, después de que la red asistencial vaya recuperando su actividad ordinaria y retomando la gran mayoría de las líneas de trabajo sin descuidar la vacunación ni su capacidad organizativa de respuesta ante posibles nuevas ondas. 

Navarra –en una situación ya de riesgo medio- se prepara para el nuevo escenario de gestión de la pandemia también desde el punto de vista epidemiológico, después de que la red asistencial vaya recuperando su actividad ordinaria y retomando la gran mayoría de las líneas de trabajo sin descuidar la vacunación ni su capacidad organizativa de respuesta ante posibles nuevas ondas. 

El Departamento de Salud realizará un estudio propio de seroprevalencia al tiempo que prepara las bases del futuro sistema de vigilancia de la COVID-19 en el marco habitual de colaboración el ECDC (European Centre for Disease Prevention and Control) y el Ministerio de Sanidad en cuyo Consejo Interterritorial se está abordando el tema en profundidad, aunque ya se ha adelantado la supresión de las cuarentenas en contactos estrechos que entran hoy en vigor. 

Son dos líneas que transcurren en paralelo y de forma complementaria, aunque la primera, el estudio de seroprevalencia, ya tiene fecha de realización, ya que empezará este mismo mes, una vez que lo apruebe el Comité Ético de Investigación Clínica de Navarra. 

El objetivo de este estudio, con una muestra cercana a las 2.000 personas es actualizar el conocimiento sobre grado de inmunidad de la población tras la sucesión de olas y la vacunación mientras que la segunda línea –para que el estudio de seroprevalencia sea una pieza de base importante- busca esbozar la estrategia futura de vigilancia epidemiológica de infecciones respiratorias agudas en la comunidad y en el ámbito hospitalario causadas por virus, en el que también se incluye la COVID-19. 

La Comunidad Foral cuenta con una larga trayectoria y experiencia en la vigilancia de virus respiratorios -con una consolidada red centinela de gripe referencial a nivel estatal-, mientras que actualmente también está contribuyendo al debate científico a nivel europeo con estudios  de notable relevancia sobre la efectividad de la vacunación contra la COVID-19 (y también sobre gripe), con una relación directa y bilateral con el ECDC.

El único cambio actual sobre protocolos es el fin de las cuarentenas de contactos

Navarra y las distintas autonomías trabajan en un escenario de transición del actual modelo de vigilancia universal, basado en un testeo  sistemático en población general y del que se derivan otras medidas en clave de salud pública, como aislamientos o cuarentenas hacia otro modelo futuro más selectivo con criterios clínicos en población general y con indicación de diagnóstico y seguimiento de contactos centrados en entornos vulnerables (sanitarios, sociosanitarios, penitenciarios…) y personas vulnerables (mayores de 65 años, inmunodeprimidos, embarazadas…) . 

Los niveles de riesgo (no se aplicará hasta consolidar datos de riesgo bajo en ocupación hospitalaria) y un acuerdo entre las diferentes autonomías con el Ministerio de Sanidad formalizado en un documento de consenso alineado con Europa, marcarían el momento para pasar a este nuevo escenario que se inspira más en otros modelos como el de vigilancia de la gripe y otras infecciones respiratorias agudas, mediante muestreos aleatorios de población. 

Mientras se llega a definir y aplicar todo esto, se han adelantado algunos cambios parciales de los protocolos como la supresión de las cuarentenas  de contactos estrechos de población general, y que afectará sobre todo al ámbito escolar, donde ya no habrá más confinamientos, algo defendido por Navarra. Sí siguen los aislamientos por positivo. 

Este es el único cambio concreto y que entra en vigor de modo inmediato –a partir de hoy mismo-, además de otras cuestiones administrativas como el hecho de que esta semana la Unión Europea también ha equiparado las pruebas de antígenos hechas por personal sanitario a las PCR, de cara la obtención del certificado de recuperación. 

Buena posición de salida de Navarra en el debate abierto en el Consejo Interterritorial

Navarra llega a este momento de la gestión de pandemia en una buena situación de salida, ya que tiene dos líneas de colaboración y de aportación a este trabajo conjunto.  Por un lado, está su amplia experiencia en la red centinela de la gripe con capacidad de llegar al 16% de la población –una muestra representativa- a través de centros de salud de Primaria y la red hospitalaria. 
Es una experiencia y una logística a la que también se podría incorporar la COVID-19 dentro de una más amplia “Estrategia de Vigilancia Epidemiológica de Virus Respiratorios de Navarra”, tras la fase aguda de la pandemia.

La red centinela consiste en contar con la implicación de una serie de equipos de salud en la red de centros (UBAS) y hospitales distribuidos de forma representativa de manera que aleatoriamente y especialmente en los meses que van de noviembre a mayo, los pacientes con sospecha de infección puedan ser objeto de una valoración y un diagnóstico más exhaustivo (con pruebas) para extraer conclusiones extrapolables a toda la población de Navarra, como se hace –salvando las distancias-, por ejemplo, ahora con la gripe. 

Los resultados se comunican habitualmente de forma semanal a través de boletín del Instituto de Salud Pública y Laboral y se comparten también con el Centro Nacional de Epidemiologia, que a su vez está integrada con la red europea. 

Precisamente, y por otro lado, Navarra cuenta con una línea de trabajo directa entre el Instituto de Salud Pública y Europa, en lo que es el estudio de la efectividad de la vacunación de la COVID-19, con el ECDC europeo que ha permitido la realización y publicación de dos estudios referenciales. 
Este es factor clave también a tener en cuenta de cara al diseño de nuevos escenarios sobre vigilancia y actuación de la COVID-19. 

Como es sabido, la evolución y situación actual de la pandemia presenta el reto de adaptar todo el sistema y los protocolos a lo aprendido durante las sucesivas olas, así como establecer un modelo sostenible de cara al futuro en el que algunas de las líneas básicas seguirán siendo la priorización de espacios y personas vulnerables. El próximo jueves habrá una reunión monográfica entre autonomías y Ministerio sobre este tema.

Subsistemas complementarios: aguas residuales y bajas laborales

Además, más allá de los estrictamente sanitario, hay otros subsistemas que también pueden reforzar la detección y alerta temprana de nuevas olas como la vigilancia de la presencia de Sars-CoV-2 y sus variantes en aguas residuales de la red de en los que el Instituto de Salud Pública y Laboral también trabaja en colaboración con otros departamentos del Gobierno, otras entidades navarras y al menos dos ministerios.

La evolución de las Incapacidades Temporales, supervisada por el Servicio de Salud Laboral, también se han convertido en un indicador complementario de la tendencia de la pandemia en estos últimos meses para el que los datos generales de la evolución de la mortalidad también son importantes.

También se siguen secuenciando para detectar nuevas variantes y mutaciones que pueden ser de preocupación.

Mientras se termina de configurar este nuevo modelo, la Comunidad Foral sí que ha decidido poner en marcha de forma inminente un estudio propio de seroprevalencia. Según los últimos datos de pruebas diagnósticas confirmadas, más de un tercio de la población navarra ha sido infectada en los últimos dos años aunque por el tipo de variante Omicron y la situación creada con la sexta ola con miles de casos leves o asintomáticos, es posible que el número de inmunizados por contacto con el virus o por las vacunas (la cobertura por esta vía también es muy elevada, de más del 92% de la población mayor de 12 años)  sea muy superior a la conocida. Por ello, el Departamento de Salud ha considerado conveniente articular un estudio de seroprevalencia propio. 

El diseño –liderado por Salud Pública- combina la participación de los centros de salud de Atención Primaria y la red hospitalaria (Servicio de Microbiología y hospitales) tratando de buscar sinergias de manera que se prevé llegar a una muestra que se acerque a las dos mil personas, siempre de forma voluntaria, que pueda ser representativa y sin suponer una sobrecarga en el sistema sanitario ya que   rentabilizarían analíticas que se solicitan por otros motivos para medir anticuerpo totales y postvacunales. Este estudio, además, se basará en gran parte en esa misma red centinela actualizada con lo que, de alguna forma, las dos líneas de trabajo confluyen.

Antecedentes sobre estudios de inmunidad en Navarra

Como es sabido Navarra ya participó en su día en un estudio estudio de seroprevalencia realizado por el Ministerio de Sanidad  con cuatro rondas. En la última ronda, realizada en la segunda quincena de noviembre de 2020 y con una participación de 1.422 personas, se concluyó que un 10,8% de la población navarra tenía anticuerpos IgG frente al Sars-Cov-2, frente al 5,8%, 6,4% y 6,7% de la primera, segunda y tercera ronda respectivamente realizadas en el primer semestre de 2020. Si consideramos las cuatro rondas, la prevalencia asciende al 14,3%.  En 2021 la Comunidad Foral también participó en otro estudio de seroprevalencia, pero acotado a personas de más de 65 años.

En concreto, el estudio ENE-COVID Senior buscaba determinar el estado inmunitario humoral y celular contra el SARS-CoV-2 en personas de 65 años o más que hayan recibido la tercera dosis de la vacuna durante el año. La muestra era de 1.600 pacientes provenientes de 17 centros repartidos en 10 comunidades Autónomas. El Departamento de Salud impulsó además en su día un pionero estudio de seroprevalencia en personal sanitario en el que participaron más de 15.000 profesionales. Sus resultados se presentaron en enero de 2021 y según ellos un 9,4% tenían entonces anticuerpos, un nivel similar a la segunda oleada del Ene Covid general. Fue el denominado SEPROSANA.