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Armonización tributaria

La coexistencia de distintos regímenes fiscales en España obliga a establecer unas reglas que delimiten la competencia de cada administración en la recaudación de impuestos. Estas reglas, conocidas con el nombre técnico de puntos de conexión, se fijan a través de un mecanismo que se llama armonización tributaria.


Navarra debe ajustarse a lo establecido por Europa y España en los impuestos indirectos, como el IVA; pero tiene amplia autonomía para fijar los impuestos directos, como IRPF y Sociedades.

En el caso del Convenio Económico, sirve para determinar qué administración -la navarra o la central- es la competente en la elaboración de la normativa y en la recaudación de cada impuesto.

Por norma general, Navarra debe ajustarse a lo establecido por Europa y España en los impuestos indirectos, entre los que se encuentran el IVA y los impuestos especiales (alcohol, hidrocarburos, tabaco, etc.), primas de seguros, tributos sobre el juego, etc.

Sin embargo, tiene amplia autonomía para regular y recaudar las tasas y los impuestos directos de su territorio, como el IRPF y los impuestos de Patrimonio, Sociedades, Sucesiones y Donaciones, etc.


La autonomía financiera tiene límites. La presión fiscal no puede ser inferior a la del resto del país para no pagar menos impuestos.

En cualquier caso, esta autonomía está limitada por varios parámetros que Navarra debe respetar y que se detallan en el Convenio. Básicamente, son los siguientes:

- Se tienen que emplear la misma terminología y los mismos conceptos que se utilizan en la Ley General Tributaria.

- La presión fiscal no puede ser en su conjunto inferior a la del régimen común. Esto significa que si el Estado recauda a través de impuestos el 20% del PIB generado en un año, Navarra debe obtener un porcentaje equivalente para evitar que se paguen menos impuestos.

- Se debe garantizar la libre circulación y establecimiento de personas, bienes, capitales y servicios entre ambos territorios.

Por otro lado, el Convenio establece un mecanismo de compensación financiera, los llamados ajustes fiscales, para aquellos casos en los que estas reglas o puntos de conexión no garantizan un reparto justo y equitativo de un determinado impuesto.

Esto ocurre con algunos impuestos indirectos, como el IVA y los impuestos especiales de fabricación (alcohol, cerveza, hidrocarburos y tabaco), debido a que hay empresas que tributan en el régimen común por consumos que realizan ciudadanos navarros y viceversa.

Cualquier discrepancia que surge en la interpretación de estas reglas es resuelta por la Junta Arbitral del Convenio.

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