(ir al contenido)

Logotipo navarra.es

Castellano | Euskara | Français | English

¡Utilice el buscador!

 Imagen decorativa
24 de octubre. Día de la Biblioteca

Herramientas para el contenido

Compártelo

  • Meneame
  • Delicious
  • Google
  • Facebook

Las Bibliotecas celebran, el próximo día 24 de octubre, su “día”. La iniciativa de esta celebración partió de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, que en 1997, decidió instituir el 24 de octubre como Día de las Bibliotecas, en recuerdo de la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo, incendiada en 1992 durante el conflicto serbobosnio

20 de octubre 2016.

 

 

Cartel Día de la Biblioteca 2016

Cartel del Día de la Biblioteca 2016.

El próximo 24 de octubre conmemoramos el día de la Biblioteca. Celebrar este día supone reconocer y poner en valor el papel que desempeñan las bibliotecas, no sólo en la transmisión y conservación del patrimonio cultural, sino también en el afianzamiento de la formación lectora de los niños y jóvenes y en la democratización del acceso a la cultura.

Para celebrar el Día de la Biblioteca, la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, con el apoyo de la Secretaría de Cultura del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, editando un cartel conmemorativo que se distribuye por todas las bibliotecas del Estado.

Este año las elegidas han sido dos mujeres: Ledicia Costas, última ganadora del Premio Nacional (Escarlatina, a cociñeira defunta) y del Premio Lazarillo (Jules Verne e a vida secreta das mulleres planta), y la ilustradora Elena Odriozola, también galardonada con el Premio Nacional de Ilustración en 2015.

Con la celebración de este día se pretende además de difundir la existencia de un servicio público de proximidad al ciudadano, rendir también un homenaje a todos los bibliotecarios y bibliotecarias, en reconocimiento de su esfuerzo, dedicación y motivación a la lectura.

 

Pregón del Día de la Biblioteca (por Ledicia Costas).

Una luciérnaga es una isla perdida en la noche más densa. Cien luciérnagas, una constelación misteriosa que marca el rumbo hacia otros universos. Así, con esa estrategia de luz, se organizan los libros que moran en las bibliotecas. Son caricias fosforescentes que incendian los sueños y recomponen los corazones grises hasta hacerlos recobrar su color rojo brillante. Cualquier individuo que padezca el síndrome del corazón gris, debería ponerse en manos de un experto y visitar una biblioteca.

Para escribir un libro, además de hacer malabarismos con las palabras hay que ser una desvergonzada o un loco. Un atrevido, una excéntrica descontrolada. Llevar un calcetín de lunares, otro de rayas y los pelos de punta. Una cresta como las que lucen las cacatúas sería un peinado muy interesante para un escritor. Solo las mentes más disparatadas son aptas para escribir libros. Pero para custodiarlas no es suficiente con tener un desajuste en los cables cerebrales. Es indispensable ser de fuera. Un extraterrestre. Las bibliotecas albergan seres con antenas giratorias, cerebros millométricos que memorizan títulos rebuscados, rimbombantes, campanudos. Las personas que custodian libros siempre me han parecido criaturas singulares. Están dotadas de extremidades retráctiles que estiran y estiran hasta alcanzar aquel volumen al que parecía imposible acceder. A continuación, como si nada, se recomponen y todo vuelve a su posición natural. Parecen seres humanos, pero a poco que les observes percibirás que no son de aquí. Una de las cosas que más me fascina de los bibliotecarios es su cerebro. ¡Me parecen tan listos! Los libros fabrican pensamientos. Pasar tantas horas dentro de una factoría de ideas es bueno para tener un corazón rojo y brillante y una cabeza repleta de planes fantásticos.

Alguien me han contado que el 24 de octubre es el Día de la Biblioteca. Sería genial organizar una fiesta con confeti y pompas de jabón. Celebrarla por todo lo alto. Me encantaría vestirme para tal ocasión como el personaje de algún libro, sentarme en la mesa de una biblioteca de la ciudad donde vivo y esperar a que fueran a visitarme. En las bibliotecas puedes ser quien tú quieras. Desde Mary Poppins hasta Matilda, Atreyu, Drácula o incluso Pippilotta Viktualia Rullgardina Krusmynta Efraimsdotter Långstrump. Puedes ponerte botas de pelo, plumas, zancos y sombreros. ¡Sombreros! ¡Eso es! Imagino a una pequeña lectora acercándose a mí discretamente, atraída por los colores y formas de mi sombrero:

—Sombrerera loca, ¡qué fiesta más maravillosa! ¿Sería tan amable de servirme una taza de té?

Yo se la serviría con mucho gusto, poniendo cara de mujer refinada, y luego ambas haríamos ruido al tragar. Sonaría algo parecido a glup glup glup. Y antes de que nos diese tiempo de romper a reír de forma desenfrenada, aparecería el bibliotecario, como surgido de la nada, que para eso poseen la facultad de materializarse delante de ti en el momento más inoportuno, y nos advertiría de que las bibliotecas no son merenderos. Hay que reconocer que son únicos custodiando tesoros. Extraterrestres con el corazón rojo y brillante. Qué cosa tan extraordinaria. ¡Feliz Día de la Biblioteca!

Gobierno de Navarra

Contacte con nosotros | Accesibilidad | Aviso legal | Mapa web