Pamplona, 22-27 febrero 

Retrospectivas: Querido Andrei


Películas

Paradjanov. The Last Spring (La última primavera)
EEUU / Armenia | 1992 | 55'
: Mikhail Vartanov
: Martin Vartanov, Mikhail Vartanov, Sergei Paradjanov, Boris Pasternak
: Y. Mechitov, M. Vartanov
: Karen Kurdian, M. Israelian
: Svetlana Manucharian, G. Amalbasschian

: M. Vartanov, H. Kirakossian

Paradjanov. The Last Spring
Sinopsis

Godard escribía en una ocasión: "En el templo del cine hay imágenes, luz y realidad. Paradjanov es el principal guardián de ese templo". Uno desde el exilio, el otro desde las cárceles soviéticas, Tarkovski y Paradjanov son probablemente los dos cineastas más grandes de la segunda mitad de siglo XX en la URSS. Desde la distancia se enviaban palabras de admiración y amistad. La última primavera nos acerca a este artista integral (cineasta, pintor, ceramista, escritor), a partir de los materiales brutos de la última película que tenía Paradjanov en sus manos antes de morir en 1990: Confesión. El filme obtuvo el premio NIKA (equivalente al Oscar en Rusia) al mejor documental, el Golden Gate Award del San Francisco International Film Festival, y personalidades tan dispares como el guionista Tonino Guerra o el poeta Allen Ginsberg aplaudieron este documental como uno de los más hermosos que habían visto en su vida.

Mikhail Vartanov

Nacido en 1937, está considerado como el primer cineasta checheno. Se graduó en el VGIK, la escuela de cine de Moscú, a mediados de los sesenta y su corto de fin de carrera, Monólogo de la máscara (1966) ganó el Antílope de Oro en Dakar. Su primer documental, El color de la tierra armenia, dirigido en 1969, le colocó durante veinte años en la lista negra de la KGB, lo que impidió que sus obras se exhibieran en festivales internacionales. Durante muchos años el nombre de Vartanov ha estado asociado a la exquisita fotografía de Las Estaciones (1975), el magnífico corto documental de Artavazd Pelechian sobre los pastores en Armenia. Vartanov trabajó como director de fotografía con Pelechian pero también con Sergei Paradjanov, con quien le unió además una gran amistad. Fruto de esa relación nació la obra más poética de Vartanov, Serguéi Paradjanov, La última primavera (1992), que le hizo merecedor del Nika, Premio de la Academia de Cine de Rusia, entre otros premios. La película, producida en medio del colapso de la URSS, forma parte de una trilogía que completan Erased Faces (1987) y Minas: A Requiem (1989). En la actualidad, tras recibir el reconocimiento de la crítica internacional, Mikhail Vartanov vive en Hollywood (Estados Unidos) y trabaja en un pequeño apartamento convertido en laboratorio de cine experimental sobre el método que llama "direction of the undirected action", fruto del cual ha surgido Erase Faces, codirigido junto a su hijo Martin Vartanov.