Pamplona, 22-27 febrero 

Jean Vigo


Jean Vigo (1905-1934)

Pensar en Jean Vigo es, siempre, imaginar la refundación del cine.

En la frontera del cine silente y el sonoro, en un tiempo en que las vanguardias históricas habían degenerado en formas repetitivas y académicas, al margen de círculos y movimientos artísticos, y desde una extraña soledad compartida con su mujer Lydu Lozinska, Jean Vigo se acercó al cine con un atrevimiento amateur; es decir, como un auténtico amante del cine. Fue, quizá, el primero capaz de  demostrar, como escribió Miguel Marías, la compatibilidad “entre las dos tendencias básicas en que se ha bifurcado artificialmente el cine: la fotográfica, objetiva, neutral y realista, documental y no narrativa; y  la teatral, subjetivista, fantástica y manipuladora, de ficción y progresivamente interesada por la construcción dramática del relato y la estilización de las imágenes”. La suya fue una labor recapituladota y de síntesis de lo que había sido el cine hasta entonces. Una labor realizada sin las pretensiones de un erudito y con la clarividencia, como dijo Truffaut, “de saberse condenado”. Para el autor de Les Quatre Cents Coups, Vigo “se sintió estimulado por esa carrera contra reloj, por ese tiempo contado. Detrás de la cámara, debía encontrarse en ese estado de ánimo del que habla Ingmar Bergman: Hay que rodar cada película como si fuera la última”.

Jean Vigo rodó cada película como si fuera la última; pero, al mismo tiempo, cada uno de sus planos, como si fuera el primero. El primero de todos. Con la osadía y la inocencia de quien lo hace por primera vez.  Por eso, pensar en Jean Vigo es, siempre, imaginar la refundación del cine. En él desembocaron treinta años de cine y de él nacieron todas las revoluciones posteriores.

El festival Punto de Vista tiene en Jean Vigo una referencia y una guía permanentes, que cada año intentamos cultivar y estimular gracias a la ayuda y a la amistad de Luce Vigo, hija del cineasta, crítica cinematográfica y colaboradora del festival. El festival toma su nombre del “punto de vista documentado” del que hablaba el cineasta y desde 2007 entrega el premio Jean Vigo al mejor director.