
Consiste en vigilar el cumplimiento de la normativa existente en defensa del consumidor y del usuario por parte de las Administraciones Públicas. El control abarca a los tres sectores básicos que afectan a los consumidores y usuarios:
• En los productos alimenticios la vigilancia recae sobre aspectos referentes a la calidad, composición, etiquetado, peso, volumen, publicidad, normas de uso, mantenimiento, etc.
• En los productos industriales la vigilancia se refiere a aspectos relacionados con la seguridad, etiquetado, calidad, composición, peso, volumen, publicidad, normas de uso, mantenimiento, etc.
• En el sector servicios la vigilancia del cumplimiento se refiere a aspectos relacionados con la información, publicidad, hojas de reclamaciones, contratos, cláusulas abusivas, tarifas de precios, etc.
Estas funciones se llevan a cabo a través de:
- Las Campañas Nacionales, organizadas con la colaboración del Instituto Nacional de Consumo, I.N.C. o bien a través de Campañas Autonómicas organizadas por la Comunidad Foral de Navarra.
- Las denuncias formuladas por particulares.
- La toma de muestras de los productos, tanto alimenticios como industriales, con el fin de verificar su adecuación a las normas de calidad y a los reglamentos que tienen que cumplir.
El control que el Servicio de Consumo ejerce sobre la seguridad de los productos industriales, no alimenticios, en la U.E. se realiza a través del Sistema de Alerta Rápida RAPEX con la participación de todos los estados miembros, y en España a través del Sistema de Intercambio Rápido de Información, SIRI