(ir al contenido)

Logotipo navarra.es

Castellano | Euskara | Français | English

¡Utilice el buscador!

Herramientas para el contenido

Compártelo

  • Meneame
  • Delicious
  • Technorati
  • Google
  • Facebook
  • Yahoo

Expansión y declive

El dominio navarro

Arqueta de Leyre

Detalle de la arqueta hispano-árabe del Museo de Navarra. Data del año 1004.

Sancho Garcés III el Mayor (1004-1035) ejerce su dominio sobre la mayor parte del territorio cristiano peninsular: Pamplona, Nájera, Aragón, Sobrarbe, Ribagorza, Castilla y León, al tiempo que formula pretensiones sobre la Gascuña y el condado de Barcelona.  Su reinado representa la expansión social, política y económica del reino de Pamplona, con importantes avances territoriales. Este monarca organiza el Camino de Santiago, introduce el románico e incorpora a sus reinos la cultura cluniacense.

A finales del siglo XI el reino pamplonés detiene forzosamente su expansión territorial, limitado por el avance de los poderosos vecinos de Castilla y Aragón. Así encuentra bloqueada su expansión por el Sur al tiempo que siente la amenaza constante de la anexión política.

Oscilando entre la independencia y la incorporación a la órbita política de los monarcas franceses, castellanos y aragoneses, en esta comprometida situación discurrirá Navarra durante la Baja Edad Media. 

Bajo la corona aragonesa

De 1076 a 1134 permanecerá incorporada a la corona aragonesa, de la que se separará en el reinado de García Ramírez (1134-1150) para recobrar la independencia política; en el reinado siguiente, el de Sancho el Sabio (1150-1194), el reino de Pamplona pasará a llamarse reino de Navarra, lo que se interpreta como un gesto de afirmación política y de soberanía territorial frente a las amenazas anexionistas de otros reinos peninsulares, en especial el de Castilla.

Sin embargo el proceso de pérdida territorial continúa, y en 1200, bajo el reinado de Sancho el Fuerte (1194-1234) el reino pierde los territorios de Álava, Guipúzcoa y el Duranguesado, que son conquistados por el monarca castellano. En lo sucesivo Navarra, bloqueada al Oeste por la frontera con Castilla, se verá obligada a orientar su política de expansión territorial preferentemente hacia el Norte, los territorios franceses de Ultrapuertos, y hacia el Este, hacia la franja fronteriza con Aragón.

En la órbita francesa

Con la muerte de Sancho VII el Fuerte en 1234 se extingue la dinastía navarra y el reino entra en la órbita de Francia en busca de un aliado que garantice su supervivencia frente a la constante presión de castellanos y aragoneses. En primer lugar se instala la casa de Champaña (1234-1274), a la que sucede la dinastía de los Capetos, que entre 1274 y 1328 ocupa el trono de Francia al tiempo que el de Navarra.

La casa de Evreux (1328-1425) abre una etapa de intensas relaciones en la vida política peninsular y europea, en especial durante el reinado de Carlos II, obsesionado por alcanzar el trono de Francia; el reinado de Carlos III (1387-1425) el Noble ofrece un balance de prosperidad material y cultural, de la que da testimonio el esplendor del gótico navarro, patente en obras artísticas como el palacio real de Olite y el sepulcro de este monarca en la Catedral de Pamplona.

Conflicto sucesorio e invasión

A la muerte de Carlos III el Noble se abre un grave conflicto sucesorio, que no es más que el primer síntoma de una profunda crisis institucional y social que desembocará en guerra civil. Juan II, que encabeza el bando de los agramonteses, está casado con Blanca, la heredera del trono navarro, y desde 1458 es rey de Navarra y de Aragón; frente a él se sitúa su hijastro, el legendario Carlos, el Príncipe de Viana, que encabeza el bando beaumontés en su empresa, nunca alcanzada, de ocupar el trono navarro.

Esta situación de debilidad interna se prolongará durante medio siglo y finalmente será aprovechada por Fernando el Católico quien, en apoyo de los beaumonteses, invadirá Navarra en 1512, que de esta manera pasará a formar parte de la Corona de Castilla. Don Juan y doña Catalina de Albret, los últimos reyes de Navarra, derrotados definitivamente, buscarán refugio al otro lado de los Pirineos, que nunca volverán a cruzar, y mantendrán la dinastía que dará lugar, a partir de 1555, a la Casa de Borbón, que reinará en Francia hasta la revolución de 1789, y en España desde 1700.

Tras la conquista castellana, Navarra es gobernada por un Virrey, que en Pamplona ejerce la autoridad del monarca, y así sucederá durante cuatro siglos. Al mismo tiempo se mantienen las instituciones del reino, en especial las Cortes, que se reunirán a lo largo de los siglos XVI, XVII, XVIII, para legislar y aprobar la contribución económica del reino a las empresas de la monarquía española. La Diputación del Reino nacerá en 1576 como órgano permanente de gobierno y de representación de las Cortes en los períodos que éstas no se reunen; a lo largo de cinco siglos esta institución ha sido la titular de la administración propia de Navarra y se ha mantenido a partir del siglo XIX con el nombre de Diputación Provincial, Diputación Foral de Navarra, y desde 1982, Gobierno de Navarra.

Gobierno de Navarra

Contacte con nosotros | Accesibilidad | Aviso legal | Mapa web