(ir al contenido)

Logotipo navarra.es

Castellano | Euskara | Français | English

¡Utilice el buscador!

Herramientas para el contenido

Compártelo

  • Meneame
  • Delicious
  • Technorati
  • Google
  • Facebook
  • Yahoo

El Reino

Orígenes y evolución

El Reino de Navarra, cuyo origen se remonta al siglo IX, bajo el nombre de Reino de Pamplona, se rigió históricamente por los Fueros, leyes apoyadas en las costumbres primitivas de la tierra, y enriquecidas por posibles influencias de los derechos romano y visigodo, forjadas durante la Edad Media.

En Navarra, la distribución del poder entre los gobernantes (Rey, Tribunales, Cortes) y la existencia de instituciones de control (Cortes, Diputación del Reino) constituyeron las bases teóricas de la estructuración política del Reino. La existencia de una organización social de carácter estamental y propia del Antiguo Régimen impiden calificar al régimen navarro de "democrático" en términos actuales. Pero si no fue democrático, al menos sí fue constitucional: la subordinación del poder político a las normas fundamentales del Reino y la creación por éste de instituciones de control fue una convicción permanente de gobernantes y gobernados.

En el análisis histórico del autogobierno de Navarra pueden diferenciarse los siguientes periodos : 1) Del siglo IX a 1515, Navarra fue  un Reino independiente; 2) De 1515 a 1839, Navarra fue Reino anexionado a la Corona española, manteniendo sus instituciones propias, salvo la del Rey; 3) 1841-1982, Navarra fue provincia española con autonomía administrativa y fiscal; y 4) Desde 1982, y en aplicación de la Constitución de 1978 y la Ley de Reintegración y Amejoramiento del Fuero (nombre que recibe el estatuto de autonomía propio de Navarra), Navarra es Comunidad Foral, en el marco del estado de las autonomías de España, con instituciones democráticas propias y un alto nivel de autogobierno.

En cada caso, las instituciones representativas fueron las siguientes:

1. Reino independiente: el Rey, las Cortes, el Consejo Real, la Corte mayor o Cort general y la Cámara de Comptos.

2. Reino anexionado: siguen las mismas instituciones excepto que el rey lo es también de España y en Navarra está representado por el Virrey. De otra parte, las Cortes cobran mayor importancia y aparece la Diputación del Reino.

3. Provincia española: la Diputación provincial y, más tarde, además, el Consejo Foral Administrativo.

4. Comunidad Foral: el Presidente, el Gobierno y el Parlamento.

Cortes de Navarra

Sesión de las Cortes de Navarra

Diputación de Navarra

Imagen antigua de la Diputación Foral.

La incorporación de Navarra a Castilla, tras la derrota de 1512, se hizo bajo el principio de que Navarra conservaba su condición de Reino y sus instituciones privativas. El rey estaba representado en Pamplona por un virrey y las otras instituciones políticas eran el Consejo Real, órgano de la alta administración de justicia, la Corte Mayor, tribunal de carácter técnico, y la Cámara de Comptos, para los asuntos relativos a la Hacienda y Patrimonio.

El paso de la monarquía medieval a la de la Edad Moderna y la lejanía física y psicológica del monarca respecto a su reino, hará que cobre enorme importancia la institución de las Cortes del Reino como representante de los intereses de los navarros frente al arbitrio del Rey. Las Cortes navarras tuvieron una importancia proporcionalmente grande respecto a las Cortes de otros reinos españoles. Principalmente, en lo que concierne a las prestaciones económicas a la Corona o "donativo". Las Cortes debían examinar todos las normas de la Corona por si contenían un "agravio" o "contrafuero".

Para defenderse de la arbitrariedad real disponían de dos recursos: el de "sobrecarta" y el de "publicación" de las leyes. El primero significaba que las cédulas reales debían contar con la "sobrecarta" del Consejo del Reino, oída la Diputación del Reino. No obstante, como, al sancionar las leyes, el rey podía introducir modificaciones en la súplica de las Cortes agraviando los intereses del Reino, las Cortes se reservaban el derecho de "publicación" sin cuyo trámite la ley no tenía vigor.

Las consecuencias más importantes de la incorporación de Navarra a Castilla fueron: la implantación de una nueva dinastía, la pérdida de identidad internacional y la pérdida del derecho a declarar la guerra y la paz. Pero Navarra siguió siendo un reino, manteniendo todas las instituciones propias de un Estado: poder legislativo (Cortes), poder Ejecutivo (compartido por el Consejo Real y la Diputación del Reino) y poder judicial, cuya última instancia radicaba en Navarra.

Gobierno de Navarra

Contacte con nosotros | Accesibilidad | Aviso legal | Mapa web